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Revista :Estúdio

versão impressa ISSN 1647-6158

Estúdio vol.7 no.13 Lisboa mar. 2016

 

ARTIGOS ORIGINAIS

ORIGINAL ARTICLES

Deconstruyendo la identidad masculina: Manuel Antonio Domínguez y el hombre sin cabeza

Deconstructing male identity: Manuel Antonio Domínguez and the headless man

 

José Manuel García Perera*

*España, pintor. Licenciado y Doctor en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla (US). Profesor ayudante en la Universidad de Sevilla; Facultad de Bellas Artes.

AFILIAÇÃO: Departamento de Pintura. Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla (US) Calle Laraña Nº 3, 41003, Sevilla, España.

 

Endereço para correspondência

 

RESUMEN:

Este artículo se acerca a la figura del pintor español Manuel Antonio Domínguez a través de su reflexión sobre la construcción de la identidad masculina. Un análisis de su obra y de lo escrito sobre ella nos revela su preocupación por lo artificioso de los rasgos asociados a la masculinidad tradicional. El artista da vida con su pintura, cargada de ambigüedad y de códigos subvertidos, al hombre sin cabeza, ser que evidencia la necesidad de aparcar los patrones preestablecidos para alcanzar una mayor libertad que le permita modelarse a sí mismo según sus deseos.

Palabras clave: pintura, identidad, género, masculino.

 

ABSTRACT:

This article approaches the figure of Spanish artist Manuel Antonio Domínguez through his reflection on the construction of male identity. An analysis of his work and critical texts reveals his concern about artificial characteristics associated with traditional masculinity. The artist creates with his painting, full of ambiguity and subverted codes, the headless man, person who needs to shelve preset patterns to achieve a larger freedom that allows him to model himself according to his wishes.

Keywords: painting, identity, gender, male.

 

Introducción

Cuando parece que ya todos hemos asumido que nuestro comportamiento en sociedad es un constructo cultural, y no un resultado de impulsos naturales, aún hay quien debe recordarnos que seguimos siendo esclavos de nuestras ideas. Los discursos feministas advirtieron sobre el peligro de legitimar el reparto de roles masculinos y femeninos basándonos en rasgos biológicos de nuestra especie. En ese reparto poco parecía que el hombre, en posición aventajada, pudiera reivindicar. Manuel Antonio Domínguez (Huelva, 1976) nos demuestra lo contrario: el hombre sin cabeza (Figura 1) – su álter ego y protagonista de su obra – es una víctima velada de su propia construcción identitaria (Rynkowski: 2011); su autoimpuesto estatus dominante desemboca en una caricatura atenazadora que lo capacita para ciertas actitudes sociales al tiempo que lo inutiliza para otras.

 

 

Este escrito profundiza en la pintura de Domínguez a través de su exploración y deconstrucción de la identidad masculina. El trabajo de este joven creador plantea cuestiones fundamentales acerca de los modos en que demarcamos nuestra identidad sexual y nos organizamos en sociedad, y llama la atención sobre la necesidad de reciclaje de estos modelos, sobre su obligada evolución, que debe dar cabida a cada particularidad de la realidad poliédrica de la que formamos parte. Su visión se une así a la de tantos otros artistas que en las últimas décadas se han afanado en mostrar el otro lado de las cosas, la versión no oficial de los relatos, pero también, curiosamente, a una tendencia de reseteo del anquilosado modelo masculino – sometido hoy a todo tipo de tensiones – imperante no sólo en círculos marginales sino también en las altas esferas de la comunicación y la moda. Lo que diferencia la propuesta de Domínguez es su invitación a un reinicio alejado de intereses puramente comerciales, pero no de preocupaciones humanas que la propia experiencia vital puede despertar.

El presente trabajo parte de un análisis visual y documental para plantear un estudio cualitativo e interpretativo que analiza las estrategias asumidas por el artista en su intento de demoler los estereotipos creados en torno a la masculinidad. El primer capítulo se acerca a la figura del acéfalo de Bataille, que guarda no pocos puntos en común con los descabezados de Domínguez; el segundo reflexiona sobre la narrativa parcheada del pintor, sumamente eficaz a la hora de desestabilizar los códigos visuales del imaginario colectivo que conducen a la formación del arquetipo. Es trabajando con ellos que Domínguez puede iniciar un boicoteo como primer paso necesario a la construcción de modelos menos excluyentes.

 

El hombre como acéfalo

En 1936 Georges Bataille presentaba en su escrito "La conjuración sagrada" al acéfalo, ser descabezado que en aquel momento, en la línea del Superhombre nietzscheano, venía a erigirse contra la supremacía de la razón ilustrada que tantos parabienes debiera haber reportado al ser humano, pero que condujo, sin embargo, a la mayor de las barbaries en el siglo XX. Según Bataille:

La vida humana está excedida por servir de cabeza y de razón al universo. En la medida en que se convierte en esa cabeza y esa razón ( … ) acepta una servidumbre. Cuando no es libre, la existencia se torna vacía o neutra, y cuando es libre, es un juego (Bataille, 2003: 229).

Y continúa el pensador: "El hombre se escapó de su cabeza como el condenado de la prisión. Encontró más allá de sí mismo no a Dios, que es la prohibición del crimen, sino a un ser que ignora la prohibición" (Bataille, 2003: 230). Ese ser, que toma cuerpo en los grabados que André Masson realizó para la publicación, es un acéfalo con un sagrado corazón en la mano derecha y una daga en la izquierda, y con un dédalo por vientre. Descabezado, sin el sometimiento de la razón, es un soberano que ha alcanzado un nivel más alto de conciencia.

El nuevo acéfalo que Manuel Antonio Domínguez quiere darnos a conocer desciende indudablemente de este antepasado, y no sólo señala el parentesco la obvia carencia anatómica en cuestión, también lo hace su condición de símbolo que rechaza los cánones y las férreas estructuras con las que el hombre ha pretendido encorsetar lo que no debe ser etiquetado. El laberinto abdominal que describe Bataille puede hallar su paralelo en la maraña de cuerda rosa que el artista onubense hace aparecer frecuentemente en sus composiciones y que, entre otras evocaciones, bien podría aludir al triunfo de la sinrazón en esa eterna dialéctica entre lo cerebral y lo visceral (Figura 2).

 

 

El hombre sin cabeza de Domínguez se nos presenta en la máxima expresión de su libertad, viviendo esa existencia lúdica cuyas escenas pueden ser muchas veces crípticas, pero nunca lejanas. Silvio Mattoni (2003: 7), en el prólogo de la obra de Bataille, nos advierte de que "una sociedad acéfala se acerca al límite de su propia disgregación, pero sólo en ese límite ( … ) podrá constituirse como sociedad policéfala". La sociedad que nos propone Domínguez parece encontrarse justamente en ese punto de inflexión: un mundo de locos, se diría fácilmente, de esos locos de Brueghel, del sinsentido desbordante de El Bosco, de quienes toma Domínguez lo exuberante de las composiciones y el amor al detalle, así como el encadenamiento de escenas a priori inconexas que forman un todo. Son también nuevos Caprichos goyescos –los títulos así lo recuerdan-, escenas inéditas de La nave de los locos … En definitiva, pequeños episodios de un largo epílogo que no es otro que ese límite de disgregación, el precipicio del caos absoluto que precede a la formación de un nuevo y deseado orden, ese estado policéfalo que pueda dar cobijo no a una identidad masculina reglada sino a tantas identidades masculinas como hombres existen y coexisten.

 

El estereotipo vaciado

Parece innegable, si echamos la vista atrás en la historia del arte reciente, que desmontar arquetipos precisa de un paso previo que consiste en apropiarse de ellos. En este sentido, la estrategia de la que se vale Manuel Antonio Domínguez no es muy diferente de la que utilizaron artistas como Richard Prince o Cindy Sherman, ambos interesados en la construcción de estereotipos sexistas que, mediante su descontextualización, revelaban lo que había de invento cultural en imágenes en las que habíamos empezado a confiar ciegamente. Los vaqueros de Marlboro de Prince, efigie por antonomasia del macho alfa norteamericano, bien podrían formar parte del universo de Domínguez. El pintor extrae iconos del imaginario colectivo pero los adultera en su yuxtaposición (Galimberti, 2012), vaciándolos de significado, de manera que aquellos códigos que, siguiendo un orden determinado, transmiten un mensaje claro y asumido por todos, acaban, al alterar dicho orden, en el limbo de la comprensión (Figura 3). Los grupos de ejecutivos trajeados, los deportistas apiñados en sus efusivas celebraciones, los obreros trabajando en la construcción, las pandillas de chiquillos jugando en la casa del árbol … Todo se reviste de un aura de extrañamiento que hace dudar al espectador acerca de las asociaciones mentales grabadas a fuego que cada una de estas imágenes arrastra en relación a la idea de lo masculino. El acercamiento a la iconografía gay –presente sobre todo en cierta sensualidad de revista erótica- acaba por fraguar una poderosa ambigüedad que constituye, sin duda, el golpe más efectivo a la hora de ablandar los límites predefinidos, reafirmando lo heterogéneo de todo proceso de construcción identitaria y rechazando las fórmulas ideadas para cada etnia, cultura o sexo.

 

 

Es en esta preocupación por la formación del pensamiento arquetípico que el viaje a la infancia acaba revelándose ineludible. A través de la memoria, "lugar para la pérdida, la recuperación y la re-contextualización" (Domínguez, 2012), el autor rastrea el origen de las cosas, allí donde todo comienza a gestarse: el significado de la casa, la estructura familiar y el comportamiento sexual. Los niños de sus pinturas conservan su cabeza, ajenos todavía a la castración progresiva a la que les someten sus entornos, pero serán en un futuro nuevos acéfalos, impotentes, de impotencia como imposibilidad (Díaz-Guardiola & Domínguez, 2012), impotencia aprendida – título de una de las exposiciones del artista – que frustra ciertos deseos o impulsos infantiles que se salen del molde prefabricado de los géneros (Figura 4).

 

 

Pues bien, con el deseo de desprender lastres adquiridos y en busca de la mencionada indeterminación, el concepto plástico que maneja el pintor desempeña un papel preeminente. El collage de elementos procedentes de diversas fuentes – revistas antiguas, mapas, cartas, postales – evidencia el artificio en la construcción de la imagen a la vez que nos alerta de algo: estas visiones cargadas de encuentros imposibles no son más engañosas que muchas de aquellas que en nuestra mente han acabado confundiéndose con una realidad natural y desinteresada. Así, el credo plástico de Domínguez se configura en cierta manera como un desafío, pues lo minucioso de su trabajo tiene algo no sólo de pintor flamenco sino también de esmero tópicamente femenino (Díaz-Guardiola & Domínguez, 2012). La elección de un procedimiento como la acuarela, el color rosa y los frecuentes fondos blancos, así como el recorte pulcro, que nos lleva a la estética de los cromos y los figurines de papel para vestir, bien pueden incidir en la misma idea. El pintor hace patente de esta manera su condición de individuo construido de retazos, de los cuales sólo algunos son de esos que por norma deben construir al hombre, ese hombre "hecho y derecho" que Domínguez, por compromiso hacia aquel y hacia sí mismo, nos muestra deshecho y retorcido.

 

Conclusiones

El concepto de identidad está en crisis. Las categorías que antes parecían tan definidas se han emborronado en los últimos años: nuestra realidad social se mueve incesantemente, es inestable, cambiante, es una mezcolanza, y la identidad que concebíamos como esencia inalterable se presenta hoy igual de inconstante y contaminable. Creíamos saber lo que significa ser hombre; Manuel Antonio Domínguez nos reta a incluir en su definición elementos que tradicionalmente han sido lo opuesto a lo masculino, que han formado parte de una otredad confinada. El acéfalo que el autor nos presenta se ha liberado de la cabeza y con ella de la atadura de la razón, del control consciente, y se acerca a ese estado deseable en el que la existencia se torna un juego libre.

Prescindir de la cabeza supone hacerlo también en cierto modo de una masculinidad hegemónica, de una tradición patriarcal; supone revolver los patrones de un relato que no pertenece al hombre actual. Los personajes de Domínguez parecen ocupar el tiempo de una espera indefinida en tareas que probablemente ni ellos mismos comprenden; así, si la conducta de este acéfalo resulta disparatada, si no acertamos a entender por qué hace lo que hace, quizá sea porque esté ahí el ser verdadero, desconocido por todos nosotros, despojado de toda servidumbre. Este Superhombre habita un mundo críptico que coliga el humor y la inquietud, que se mueve a caballo entre el reconocimiento y la extrañeza de yuxtaposiciones imposibles que castran la lectura lineal de la imagen y minan la solidez de los arquetipos más arraigados; es sobre estas escenas, de enorme y abierto poder evocativo, que el espectador, más que el propio autor, puede jugar a construir la nueva masculinidad que nuestro tiempo merece.

 

Referencias

Bataille, Georges (2003) "La conjuración sagrada." En Silvio Mattoni (org.), La conjuración sagrada. Ensayos 1929- 1939. Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora, 227-231. ISBN: 987-9396-90-1        [ Links ]

Domínguez, Manuel Antonio (2012) Entrevista a hombre sin cabeza. [Consult. 2015-04-10] Disponible en URL: http://www.ganchitosipepsiboom.com/interview/entrevista-a-hombre-sin-cabeza/        [ Links ]

Díaz-Guardiola, Javier & Domínguez, Manuel Antonio (2012) "Entrevista a Manuel Antonio Domínguez." [Consult. 2015-04-10] Disponible en URL: http://javierdiazguardiola.blogspot.com.es/2012/12/entrevista-manuel-antonio-dominguez.html        [ Links ]

Galimberti, Barbara (2012) "Manuel Antonio Domínguez." [Consult. 2015-04-10] Disponible en URL: http://indisorder.com/artistas/manuel-antonio-dominguez-gomez/        [ Links ]

Mattoni, Silvio (2003) "Prólogo." En Silvio Mattoni (org.), La conjuración sagrada. Ensayos 1929-1939. Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora, 5-10. ISBN: 987-9396-90-1        [ Links ]

Rynkowski, Marcin Franciszek (2011) Manuel Antonio Domínguez: Donde la multitud no llega. [Consult. 2015-04-10] Disponible en URL: http://www.nosotros-art.com/artistas/manuel-antonio-dominguez-donde-la-multitud-no-llega        [ Links ]

 

Artículo completo enviado el día de 1 de septiembre de 2015 e aprovado a 23 de setembro de 2015.

 

Endereço para correspondência

 

Correio eletrónico: josegperera@gmail.com (José Manuel García Perera)

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