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Tékhne - Revista de Estudos Politécnicos

versão impressa ISSN 1645-9911

Tékhne  n.14 Barcelos dez. 2010

 

Productos y destinos turísticos emergentes en Galicia 

 

Fernando Ulla Lorenzo; Miguel Pazos Otón

Universidade de Santiago de Compostela

fernandoulla@gmail.com; miguel.pazos.oton@gmail.com

 

1. Introducción

  La evolución, creación y desarrollo de nuevas modalidades y productos turísticos viene siendo, desde hace ya varios años, una de las principales ocupaciones por parte de los entes tanto públicos como privados en esta materia. Esto es debido, en parte, a la obsolescencia y agotamiento de algunos productos (como el caso del sol y playa) a novedosas y cambiantes necesidades y motivaciones del consumidor, así como a cambios importantes que afectan a la oferta y la demanda en el sector. Entre ellos se encuentran la redistribución de rentas, la puesta en valor de patrimonio, el desarrollo sostenible del medio, los cambios en los patrones culturales de la población, etc.

Todos estos y otros factores se convierten en elementos clave, ya que suponen el acicate para modificar la gestión del producto turístico clásico a favor de un modelo que se adapte a un sector en continuo cambio. El objetivo que se busca es crear un producto turístico relacionado con el medio en el que se inserta una sociedad, cultura y patrimonio determinados, y ello conforma la realidad de las políticas que se están llevando a cabo en la actualidad en relación a innovación en modalidades y productos turísticos.

Dentro de esta reestructuración global del Turismo se encuadra también Galicia, que en los últimos años ha conocido unha intensa remodelación en los productos turísticos. A comienzos de los años noventa (punto de inflexión en la diversificación del Turismo al que haremos referencia continuamente al mismo) Galicia contaba con un producto "estrella" que empezaba a dar claras señales de agotamiento: el sol y playa en las Rías Baixas. Pero la gran referencia es, por supuesto, el turismo cultural asociado al camino de Santiago (y en concreto al Camino Francés) y la visita a la ciudad del Apóstol, Patrimonio de la Humanidad. En efecto, el fenómeno xacobeo conoció un clarísimo repunte a partir del año 1993, el primero de los modernos “Xacobeos” promocionados por el gobierno autonómico gallego.

En estas dos últimas décadas, como ya hemos mencionado, las necesidades y motivaciones del turista son muy cambiantes, y este factor, junto con el enorme potencial natural, urbano y cultural de Galicia permitió que las políticas turísticas comenzaran, no sólo a variar y a diversificar sus intereses sino también a promocionar y poner en valor otro tipo de productos y modalidades que permitieran al mercado turístico gallego adaptarse a los nuevos tiempos.

Teniendo esto en cuenta, el objetivo del presente trabajo es realizar un análisis de la creación e innovación de productos turísticos en las últimas dos décadas, estructurándolos a partir de tres grandes bloques. a saber: turismo rural, activo y de  naturaleza por una parte, turismo de agua por otra y finalmente turismo en espacios urbano-culturales. Más tarde hemos realizado un análisis basado en la mejora de infraestructura y potencial de cada  una de las modalidades para, finalmente, asociar a cada una de ellas  los productos turísticos que hoy se ofrecen. Hemos pretendido, en definitiva, poner de manifiesto la enorme oferta turística con la que cuenta Galicia, (en algunos casos incluso excesiva) que ha permitido a la comunidad autónoma basar más del 10 % de su PIB en el Turismo. Este importante cambio ha venido acompañado no sólo de la diversificación de la motivación  principal del turista que nos visita (en la que la publicidad ha jugado, por cierto, un papel capital) sino de un claro incremento del gasto turístico con respecto a lo observado años atrás. Estructuraremos nuestra exposición en tres grandes bloques: turismo rural, activo y de naturaleza; turismo de agua y turismo en espacios urbano-culturales.

 

2. Turismo rural, activo y de naturaleza

Bajo este epígrafe distinguiremos la modalidad de Turismo Rural propiamente dicha, objeto de la mayor parte de las atenciones por parte de la administración autonómica y de los particulares hasta el momento. A continuación abordaremos el estudio del turismo de naturaleza, turismo de nieve y turismo de golf, modalidades más minoritarias pero con importantes potencialidades.

a) Turismo Rural

El caso del turismo rural es uno de los más llamativos cuando analizamos la evolución de las modalidades turísticas de Galicia y sin duda es una de las tipologías en las que más claramente se ilustra, tanto cuantitativa como cualitativamente, la intención por parte de la administración autonómica por promocionar y consolidar una modalidad capaz de diversificar la escasa y poco desarrollada oferta con que nos encontrábamos en los primeros años 90. Siguiendo los estudios de BESTEIRO (2006) y ABAD (2003) vemos que ya desde 1993 esta tipología comenzó a centrar buena parte de los esfuerzos de la administración turística. Manuel Fraga, presidente de la Xunta de Galicia desde 1989 a 2005, había impulsado ya en su época de Ministro de Información y Turismo del Gobierno de España (durante el franquismo) la puesta en marcha de alojamientos rurales en torno al Camino de Santiago.

En efecto, la primera orden reguladora de los establecimientos de turismo rural en Galicia data de 26 de febrero de 1992. Como rasgo significativo hay que destacar que hasta aproximadamente el año 2000 la tasa de apertura de nuevos establecimientos superó con creces la demanda existente. El hecho de contar con numerosas ayudas, como por ejemplo los planes LEADER I y LEADER II de la unión Europea (destinadas a espacios rurales afectados por la reconversión de la Política Agraria Común), el establecimiento un marco regulador propio y en continua adaptación en función de las demandas del mercado y la mejora evidente en las comunicaciones viarias, ferroviarias y aeroportuarias de los últimos años fueron elementos decisivos para el despegue y consolidación del Turismo Rural. 

A partir de ellos se sentaron las bases de una modalidad turística consolidada y asentada sobre una serie de distintivos que han permitido a la administración gallega contar con esta tipología como una de sus puntas de lanza en cuanto a oferta de productos turísticos, si bien desde hace algunos años se detectan algunos problemas asociados a un exceso de oferta y a la falta de oferta complementaria de los propios alojamientos rurales.

Atendiendo a la oferta de alojamientos de esta modalidad, la evolución en número de establecimientos y plazas ha sido creciente año tras año: partiendo de una red de 134 establecimientos y 1.307 plazas en 1996 se pasa a más de 587 establecimientos y casi 7.000 plazas en 2009, lo que supone un importantísimo incremento de la oferta alojativa en esta modalidad. Este crecimiento es considerado por algunos analistas como excesivo (Xosé Santos, Cristóbal Ramírez) y supone un exceso de oferta, especialmente palpable en municipios como A Estrada (Pontevedra), un territorio con un marcado carácter rural muy accesible desde los principales núcleos del Eje Urbano Atlántico gallego (fundamentalmente Santiago de Compostela).

En cuanto a la oferta por provincias, en un primer momento Lugo se estableció como principal receptor de la oferta relacionada con turismo rural. Con el paso de los años Pontevedra y A Coruña han ido ganando peso en cuanto a número de establecimientos. En la actualidad, los 587 establecimientos con los que se cuenta se reparten del siguiente modo: 162 en la provincia de A Coruña, 151 en Lugo, 182 en Pontevedra y 85 en Ourense. Este reparto provincial de los establecimientos de Turismo Rural refleja que los criterios para su desarrollo no siempre están en relación directa con las potencialidades del territorio y sus recursos; otros elementos como la cercanía y accesibilidad a los principales núcleos urbanos de Galicia, a las vías de comunicación o el carácter emprendedor de la población proporcionan también claves explicativas. Así, las provincias más urbanizadas, A Coruña y Pontevedra, son las dos que cuentan con un mayor número de establecimientos, frente a las dos de carácter más rural, Lugo y Ourense.

Como anunciábamos anteriormente, en la actualidad el Turismo Rural vive un momento de encrucijada en Galicia. Por un lado, se trata de un producto turístico con enormes potencialidades, teniendo en cuenta los atractivos de Galicia y la tradición de esta comunidad en este tipo de turismo. Sin embargo, por otra parte, existen una serie de debilidades que conviene tener en cuenta para mejorar la calidad del producto. Una de estas debilidades es el exceso de oferta, lo que se debe a una proliferación de los alojamientos durante la década de los 1990, como consecuencia de la política de subvención masiva a las casas rurales por parte del Gobierno de Galicia. Este exceso de oferta ha llevado en los últimos años a unas cifras de ocupación mucho más bajas de lo que sería deseable. 

Otra de las grandes debilidades es la ausencia de verdaderos productos integrales de Turismo Rural articulados a partir de estos establecimientos. En ciertos casos los establecimientos de Turismo Rural pecan de ofrecer simplemente una oferta de alojamiento y restauración, que está más cerca del modelo "bed and breakfast" anglosajón que de un auténtico alojamiento rural tal como está concebido originariamente en el modelo francés. En algunos casos la interacción con la población local (y con los dueños de los alojamientos) es más bien escasa, lo que constituye una desviación del ideal de Turismo Rural como experiencia turística de interacción con la cultura, costumbres y tradiciones locales. 

Este alojamiento y restauración requiere además una verdadera oferta complementaria, capaz de dinamizar la estancia del turista en los espacios rurales, dentro de un paradigma de sostenibilidad e integración con las comunidades locales. La realización de talleres gastronómicos o de artesanía, rutas de senderismo o paisajísticas, o la posibilidad de colaborar en las tareas agrícolas o ganaderas, son interesantes posibilidades capaces de dinamizar los tejidos socioeconómicos rurales locales, configurando verdaderos productos turísticos sostenibles e integrales. 

Consciente de estos desafíos, desde el año 2005, la Xunta de Galicia ha dejado de subvencionar la rehabilitación y preparación de nuevos alojamientos de Turismo Rural, favoreciendo por contra la creación de pequeñas empresas turísticas orientadas a satisfacer una más que necesaria oferta complementaria.

b) Turismo de Naturaleza

En estos últimos años hemos asistido a un gran impulso en la conservación y protección de los distintos espacios naturales de Galicia, que constituyen recursos fundamentales para el desarrollo del Turismo de Naturaleza, tanto por parte de la administración autonómica de forma individual como también en colaboración con la administración estatal, y la Unión Europea. Todo ello ha permitido sentar las bases del desarrollo de un verdadero Turismo de Naturaleza en Galicia.

Los ejes vertebradores de la mejora que se ha producido en estos últimos años en materia de naturaleza los encontramos, por un lado, en el desarrollo de las normas de protección urbanística y por otro en la declaración de espacios naturales protegidos llevados a cabo ya desde la Transición y posteriormente impulsados por los sucesivos gobiernos gallegos (PAÜL y PAZOS, 2010).

La Ley gallega 9/2001 de 21 de agosto, de Conservación de la Naturaleza, destaca la importancia de la conservación del medioambiente y la biodiversidad de Galicia por parte de las generaciones presentes y con vista a las generaciones futuras. En ella se realiza una segmentación y clasificación de los diferentes espacios naturales con los que cuenta la comunidad, legislando acerca de espacios naturales ya existentes y promulgando la protección y conservación de nuevos espacios naturales. De este modo, por  primera vez se establece un régimen propio de protección de los recursos naturales gallegos, que además permite al derecho gallego incorporarse a los principios emanados en la conferencia de Rio de Janeiro en 1992, en cuanto a la gestión sostenible de los recursos naturales.

Galicia cuenta con una gran diversidad de espacios naturales, con una enorme capacidad para ofrecer al visitante los más variados medios paisajísticos, como consecuencia de la gran diversidad de combinaciones entre elementos topográficos, litológicos, climáticos, faunísticos y florísticos. La existencia de una amplia franja costera, la compartimentación del relieve y los contrastes altitudinales explican una importante fragmentación climática y paisajística en general, a lo que hay que añadir el permanente moldeado del paisaje por el ser humano. Dentro de su unicidad, Galicia es enormemente diversa. De ahí que autores como muchos autores se hayan referido a Galicia haciendo alusión a la "diversidad en la unidad paisajística".

De los aproximadamente 29.000 km cuadrados de superficie de Galicia, el 12% del total  está representado por espacios naturales protegidos, que en los últimos años han aumentado en número y que conforman la red gallega de espacios protegidos, donde podremos encontrar diversas figuras: Reserva natural, Parque Natural, Parque Nacional, Monumento Natural, Humedal Protegido, Paisaje Protegido y Zonas de Especial Protección de los Valores Naturales. A estos espacios se les debe unir, los espacios de la Red Natura 2000, las áreas protegidas de ámbito internacional y otros.

Durante los últimos años, han sido declarados como Parques Naturales los siguientes: En 1993, Baixa Limia-Serra do Xurés; en 1997 O Invernadeiro y As Fragas do Eume; en 2002 Serra de Enciña da Lastra. Junto a los dos parques naturales existentes en la comunidad con anterioridad (Dunas de Corrubedo,1992, y Monte Aloia 1978) conforman un total de 6 parque naturales. Además, a estos Parques Naturales se une en 2002 la declaración como Parque Nacional (el único existente en Galicia), de las Illas Atlánticas de Galicia, que constituye el decimotercero declarado en España.

En total, Galicia cuenta con 118 áreas declaradas como espacios naturales de protección oficial. Con esta riqueza paisajística y de naturaleza en los últimos años han ido surgiendo productos turísticos más o menos desarrollados y estructurados asociados a esta modalidad. Los más conocidos han sido los denominados "roteiros y rutas de senderismo" y "rutas turísticas y de patrimonio".

En cuanto a los primeros, se han señalizado y creado 49 "roteiros" y "rutas de senderismo", señalizadas y adecuadas para rutas a pie, a caballo o en bicicleta, que permitan al turista realizar una actividad complementaria relacionada con la naturaleza y el patrimonio cultural. Al mismo tiempo se han dado los primeros pasos y paquetes turísticos relacionados con el turismo micológico.

En relación a las "rutas turísticas y de patrimonio", los ejemplos más destacados son las que encontramos en O Courel, Os Ancares, O Ribeiro, A Costa da Morte, A Baixa Limia,O Baixo Miño, las Rutas de Betanzos a Origueira. Destaca especialmente la Ribeira Sacra, un espacio de gran interés por sus potencialidades en cuanto al turismo de naturaleza, pero también de patrimonio y gastronómico.

Para finalizar, debemos introducir un elemento final de reflexión crítica. El gran desarrollo y el crecimiento de los espacios naturales protegidos en las últimas décadas no se ha producido siempre de una manera lógica ni continua. Recientes investigaciones (PAÜL y PAZOS, 2010), han concluido que el gobierno gallego ha infrautilizado las posibilidades del autogobierno desde la entrada en vigor del Estatuto de Autonomía de Galicia (1981). 

En comparación con otras comunidades autónomas españolas, en Galicia se han desaprovechado importantes posibilidades de desarrollo vinculadas a la declaración de espacios naturales protegidos y su posterior gestión como espacios turísticos. Sólo en la última década se ha generalizado la puesta en valor de estos espacios como destinos turísticos concebidos per se. Por otra parte, una parte muy importante de los espacios naturales protegidos de la Galicia actual se incluyen dentro de la Red Natura 2000, una iniciativa de la Unión Europea a la que el gobierno gallego se adhirió tarde, y que plantea importantes desafíos para su gestión y mantenimiento en la actualidad.

A pesar del cierto "atraso" en relación con otros territorios peninsulares y de los problemas que se pueden derivar de la protección efectiva de espacios como los incluidos en la Red Natura 2000, así como de los conflictos que surgen entre la población local y los defensores de la protección, es indudable que la situación ha mejorado en relación con la situación varias décadas atrás. La delimitación, protección y gestión de espacios naturales protegidos es fundamental para sentar las bases de un Turismo de Naturaleza coherente y estructurado. Para ello, las políticas ambientales deberán coordinarse cada vez más con las políticas turísticas, tal como se ha empezado a hacer tímidamente en la última década y, más en concreto, en su segunda mitad.  

c) Turismo de nieve

Esta modalidad turística es quizá, a causa de la inexistencia de unas condiciones totalmente favorables, de las menos desarrolladas en Galicia en los últimos años desde el punto de vista turístico. En efecto, la única  estación de esquí de Galicia, Manzaneda, ocupa el cuarto lugar entre las cinco existentes en el Norte de España en cuanto a kilómetros esquiables, con un total de 11,25 kms. Hay que tener en cuenta que la cota máxima de Cabeza de Manzaneda es de 1.778 metros, lo que significa que las nevadas son menos frecuentes y abundantes que en otras estaciones españolas. También, logicamente, la permanencia de la nieve natural menor (lo que se combate en parte recurriendo a la nieve artificial).

En cualquier caso, la evolución de la estación en estos últimos años permite vislumbrar un ligero crecimiento del turismo de nieve en Galicia. Ello se puede observar en el incremento del número de pistas e instalaciones complementarias. En 1991 la estación reunía las instalaciones necesarias para practicar deportes de nieve. En 1998 contaba ya con 13 pistas con una longitud de 7,5 km. Desde 2002 cuenta con 16 pistas, con un total de 11,25 km esquiables, con una capacidad total de 5.700 personas.

En relación a la oferta complementaria de la estación, fue en 1998  cuando comenzaron los trabajos de mayor impulso con el incipiente  desarrollo de una infraestructura de hoteles y apartamentos. Más adelante, a estos equipamientos hoteleros se les añadieron bungalows, enfermería, restaurante, cafetería, comercios, discoteca, oficina de información, escuela de esquí, alquiler de material deportivo, piscina cubierta y climatizada, saunas, lavandería, aparcamiento, pistas de tenis y un campo de  golf. Además, los territorios del entorno de la estación también han aprovechado la oportunidad para crear nuevos productos de ocio y nuevas plazas de alojamiento (se cuenta con unas 1000 plazas de alojamiento en un radio de 35 km.).

El incremento de la oferta complementaria de la estación de esquí al que hemos hecho alusión buscó sobre todo diversificar su oferta y desestacionalizar la llegada de turistas, lo que se ha conseguido ligeramente hasta el momento. Sin embargo, a pesar del tímido éxito conseguido y de que se mantenga esta estación única en Galicia, la lejanía con las principales aglomeraciones urbanas de Galicia (A Coruña-Ferrol, Santiago, Pontevedra-Vigo) es un handicap notable que impide un mayor crecimiento. Igualmente, la conjugación de factores topográficos y climáticos explica que las condiciones de Galicia para la práctica de esta modalidad turística sean inferiores a las de otros destinos.  

d) Turismo de golf

En los primeros años 90 Galicia contaba con 6 campos de golf, con un desarrollo muy incipiente. Dicha situación ha cambiado y en la actualidad el turismo de Golf cuenta con un plan director de desarrollo, forma parte de los planes de inversión de la administración turística y funciona como reclamo y producto turístico bien de manera independiente o asociado a otros productos como la naturaleza o el termalismo.

Uno de los factores que han permitido este cambio es obviamente el crecimiento y mejora de las instalaciones de golf en la comunidad, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo, desde los años 90. Además, como ya venimos comentando respecto a otras modalidades, la mejora de las comunicaciones observada en Galicia durante los últimos años unido al creciente interés por este deporte, tanto por parte de turistas como de los propios habitantes de Galicia, ha permitido un crecimiento constante de esta nueva tipología de turismo.

En la actualidad Galicia cuenta con un total de 21 campos de golf, con diferente numero de hoyos y modalidades ofertadas en cada uno, con diferencias en cuanto a la titularidad pública, privada y mixta. Además, como se comentaba anteriormente, ciertos hoteles han comenzado a integrar paquetes turísticos en los que se incluyen actividades de golf y de turismo termal (turismo de naturaleza en algunos casos) en un mismo producto. Dentro del marco del Plan Director de Golf de Galicia, con un presupuesto de 1 millón de euros destinados a esta actividad, se pretende ligar la oferta de golf con la gastronómica,  enológica y rural, constituyendo así un producto resultado de la confluencia de varias modalidades turísticas.

 

3. Turismo vinculado al agua

El agua es un elemento omnipresente en Galicia, bien sea en el litoral o en el interior. El turismo termal y de salud, por un lado, y el turismo náutico y marinero, por otro, son importantes modalidades con una proyección creciente. Así, tanto en el interior como en el litoral, el agua se convierte en un importante elemento que anima el perfeccionamiento de productos turísticos clásicos, adaptándolos a las demandas de la sociedad actual.

a) Turismo termal  y de salud

  El crecimiento, desarrollo y promoción de esta modalidad también ha sido evidente en los últimos años asociándose de manera directa en un principio a la provincia de Ourense y con creciente importancia de Pontevedra en los últimos años. Como sabemos, los principales enclaves turísticos de Galicia a comienzo de la década de los noventa, se situaban, o bien en áreas de costa o en espacios relacionados con el camino de Santiago lo que suponía que la mayor parte de los recursos de interior de Galicia, (asociada habitualmente a manantiales termales ya aprovechados en época romana, durante el siglo XVIII con el nacimiento del termalismo moderno y consolidado durante el siglo XIX y hasta los años anteriores a la guerra civil) estaban siendo infravalorados, no estaban siendo explotados correctamente o simplemente no constituían productos turísticos.

Es por ello, que durante los años 90, la administración encargada de la gestión turística, consciente de esta situación, pone en marcha diferentes acciones encaminadas al desarrollo de las zonas interiores de Galicia a partir del desarrollo, no sólo del turismo rural como hemos visto, sino también del turismo termal y sitúa a Ourense, como decíamos, como  principal punto de acogida de esta modalidad. Así pues, el trabajo de la administración, ya a finales de siglo, comienza por definir los principales productos que puede ofrecer la provincia asociados al turismo termal y de salud (como más tarde veremos, también al turismo de naturaleza).

De nuevo, un hecho común que no debemos pasar por alto a la hora de analizar la evolución y puesta en valor de cualquier modalidad turística en Galicia es la importante mejora de infraestructuras viarias, que en el caso de modalidades tradicionalmente asociadas a la Galicia interior supuso uno de los pilares fundamentales de crecimiento e implantación de las mismas. Junto a este factor, el desarrollo del turismo termal tiene su punto de partida en las ayudas que la administración concede para dinamizar la zona y que permite obtener una revitalización general en el sector del termalismo gallego.

Ya durante el nuevo siglo las inversiones de la administración en la actividad termal se centran en la recuperación de edificios y en la ampliación de nuevas plazas en balneoterapia. Se incorporan además nuevos conceptos como la talasoterapia. A partir de 2003, se produce el mayor crecimiento de esta modalidad. En la actualidad Galicia, siguiendo de nuevo el dossier de prensa de Turgalicia, nuestra comunidad cuenta con casi 3.000 plazas (repartidas mayoritariamente entre las provincias de Ourense y Pontevedra) y lo que es más importante, con una ocupación del 85% en este tipo de establecimientos, que en 2006 acogieron 110.000 usuarios, generando unos ingresos de casi 60 millones de euros.    

b) Turismo náutico y marinero

El turismo náutico y marinero ha tenido un gran apoyo y promoción por parte de la administración pública en los últimos años, como más adelante veremos, por lo que las infraestructuras necesarias para el desarrollo de esta modalidad han proliferado, sobre todo desde mediados de los años 90. Como señala Besteiro, a partir de 1997 (Ley de Puertos de 1997 donde se establece la posibilidad de que de los Puertos de interés general pueda segregarse la titularidad de dársenas pesqueras o deportivas quedando por tanto bajo competencia de las CCAA) la administración turística gallega, a través de su ente gestor, Portos de Galicia, comienza a invertir en la mejora y creación de puertos deportivos (la comunidad posee un total de 122 puertos además de los 5 puertos pertenecientes al estado, de los cuales 25 son puertos deportivos).

Se abre así la puerta a una tipología turística como es el turismo náutico y marinero al que tradicionalmente no se le prestaba atención en Galicia, aún teniendo esta comunidad una gran tradición marítima, una de las flotas pesqueras más importantes del mundo y una densidad de población repartida mayoritariamente en áreas costeras, donde encontramos las principales villas y ciudades de la comunidad.

Con esta nueva apuesta se trata, como en el resto de modalidades estudiadas, de diversificar la oferta pero sobre todo desestacionalizar la actividad turística. Además, desde la administración se entiende que el turismo náutico ayuda a paliar los efectos de las crisis económicas que afectan al sector pesquero, ayudando al desarrollo socioeconómico de ciertas zonas costeras.

Por lo tanto, en cuanto al desarrollo de las infraestructuras e instalaciones náuticas de forma general, es decir, centrándonos en aspectos que engloben tanto oferta principal como complementaria, podemos hablar de un crecimiento espectacular sobre todo en el período de cinco años establecido entre 1998 y 2003. Aquí se pasa de contar con 3.485 a 6.484 amarres, lo que supone un incremento del 86% (siendo el aumento especialmente significativo en Lugo, a pesar de contar con menor longitud de costa que otras provincias de la comunidad).

Es significativo también el crecimiento obtenido en A Coruña, donde se sitúa el puerto de mayor capacidad de Galicia y por supuesto en Pontevedra, provincia con mayor número de amarres. En cuanto al número de puertos deportivos, 25 como veíamos anteriormente, Galicia ocupa, ya desde hace algunos años, el 5º puesto en el conjunto de España por número de puertos y amarres.

En cuanto a aspectos concretos de la actividad náutica, durante este período se proyectan y construyen dos estaciones náuticas que permiten una mejor práctica de actividades recreativas relacionadas directa e indirectamente con la actividad náutica, no sólo en época estival sino también fuera de temporada, coordinando la actividad turística náutica con el alojamiento y la naturaleza, permitiendo así unir esfuerzos a los distintos agentes implicados en la actividad y mejorando las labores de comercialización, promoción, etc.

La primera de ellas se construye en Sada, en los entornos de A Coruña y la otra en Sanxenxo, en las Rías Baixas. Esta última fue la de primera creación en Galicia como estrategia para desarrollar marcas turísticas de calidad, dentro de la Secretaría General de Turismo. En ella se agruparon un número importante de empresas relacionadas con el sector náutico, el alojamiento y la restauración para empezar a vender, desde el año 2003  paquetes turísticos náuticos fuera de la época estival.

En todo caso, y desde un punto de vista algo más crítico y con la posibilidad de análisis que dan los años transcurridos, no debemos olvidar la escasa capacidad que aún a día de hoy presentan los puertos y amarres gallegos para acoger períodos de invernaje y por lo tanto para desestacionalizar esta actividad. Por otra parte, a pesar de que se ha invertido gran cantidad de dinero en la puesta en marcha de productos asociados al turismo náutico se ha caído en un excesos constructivo que aún con todo no permite comercializar una oferta global donde el producto principal se apoye en una oferta complementaria de calidad.

En cuanto al turismo de cruceros, modalidad íntimamente ligada al mar, cabe destacar el desarrollo y crecimiento de esta modalidad en los puertos de Vigo y A Coruña, con un gran número de llegadas de turistas de cruceros (con un perfil socioeconómico alto) a lo largo del año. Dentro de la promoción de turismo de cruceros, A Coruña comenzó ya hace unos años una política de comercialización y promoción intensa, acudiendo a ferias internacionales como Seatrade, en Miami, en colaboración con los puertos de Gijón, Santander y Bilbao. Además ha acondicionado su puerto para la recepción de importantes eventos internacionales relacionados con la actividad marítima como por ejemplo la regata Cutty Shark.

Algo parecido ha ocurrido en la ciudad de Vigo en estos últimos años. En la actualidad ocupa la 5º posición en el ranking de puertos de cruceros en España y ha organizado grandes eventos relacionados con la náutica como la recepción y salida de las embarcaciones participantes en la Volvo Ocean Race de 2005, una de las competiciones más importantes del mundo dentro del segmento náutico.

Sin embargo se le debe seguir prestando atención a la comercialización del turismo de cruceros de forma global. Es necesario un mayor apoyo por parte de las ciudades de llegada de estos grandes buques turísticos, ya que, si bien es cierto, el número de cruceros crece año a año, la complementariedad que ofrecen las ciudades en forma de excursiones, visitas guiadas o simplemente apertura de comercios y tiendas es en algunos casos muy escasa.

Por último, en relación al desarrollo del turismo náutico en Galicia no debemos olvidar el importante crecimiento que han tenido en los últimos años ciertos puntos del interior de la comunidad ligados al desarrollo del turismo náutico de interior en ríos o embalses. Otra modalidad relacionada con el turismo  náutico y ligada a la gran tradición marinera de Galicia es la de “turismo marinero”, uno de los productos turísticos más innovadores creados en Galicia en los últimos años.

Esta tipología permite al turista compartir con profesionales del sector pesquero actividades como pesca o marisqueo, gracias a la labor llevada a cabo cofradías y agrupaciones de pescadores del litoral gallego. En la actualidad, dos de ellas (Guimatur y cofradía de pescadores de Lira a través de la agencia Mar de Lira) ofrecen a los turistas este tipo de producto, que une la autenticidad de la cultura marítima de Galicia con una cuidada selección de alojamientos rurales.

Se busca proponer al visitante experiencias como visitar cualquiera de los 55 faros que encontramos en puertos, acantilados e islas, embarcarse en un antiguo barco bonitero reconvertido en museo flotante, descubrir cómo se "cultivan" berberechos, almejas o navajas en las mismas playas donde se disfruta del sol y el mar, sumergirse en el bullicio de una lonja de pescado y conocer el particular sistema de subasta de los distintos productos del mar, acercarse a alguna de las miles de bateas en las que se producen los mejillones, navegar entre delfines, rorcuales y marsopas o pasear por cualquiera de los puertos pesqueros que ofrece Galicia.

En resumen, podemos hablar de un crecimiento muy importante de la modalidad náutica de cruceros y marinera, pero más allá de este crecimiento, la implantación de una correcta gestión y política de comercialización debe incrementarse, ya que, de cualquier otro modo, los productos turísticos náuticos funcionaran en Galicia de manera aislada derivándose además en muchos casos problemas medioambientales asociados a los excesos constructivos de puertos y amarres deportivos.   

 

4. Turismo en espacios urbano-culturales

Para concluir, prestaremos atención a las ciudades como nuevos espacios protagonistas de la actividad turística en la Galicia actual. Además de Santiago de Compostela, destino clásico de peregrinaciones y turismo a lo largo de la historia, el resto de ciudades y villas gallegas son cada vez más conscientes del importante papel que puede desempeñar el turismo en su desarrollo. A continuación examinaremos las principales tendencias del turismo en los espacios urbanos en Galicia en la actualidad. El patrimonio, la dotación museística o la celebración de congresos y eventos son auténticos catalizadores de la actividad turística, algo que ya asumen como estrategia propia las ciudades y villas gallegas.

a) Turismo urbano y cultural

Sin duda la puesta en valor de muchos de los cascos históricos de las siete principales ciudades gallegas así como la rehabilitación de los pequeños cascos históricos de muchas villas de la comunidad unido a la construcción o rehabilitación de centros y contenedores culturales de la más variada índole ha permitido al territorio gallego sentar las bases para el desarrollo del turismo urbano y cultural, haciendo posible la explotación turística de su amplísima riqueza patrimonial y artística.

Como ya hemos visto en casos anteriores, el hecho de que la tipología urbano-cultural tenga cada día más adeptos no debe considerarse como algo coyuntural, sino como resultado de la confluencia de diversos factores que han impulsado este tipo de turismo hasta su situación privilegiada actual.

Partiendo de la necesidad de poner en valor el entramado patrimonial-artístico, de diversificar el antiguo modelo turístico y desestacionalizar una demanda turística cada vez más cambiante, en los últimos años las distintas ciudades y villas gallegas han apostado, apoyándose en una constante mejora de la infraestructura de base, por la construcción y rehabilitación de centros culturales, museos, cascos históricos. Todo ello se ha encuadrado en  una clara apuesta de promoción.

Es evidente que no se pueden comparar las grandes actuaciones llevadas a cabo en las principales ciudades gallegas con lo realizado en las pequeñas villas. Sin embargo, el marco común que acoge a todas ellas, con Santiago de Compostela como modelo de turismo urbano-cultural, ha permitido crear una amplia red de ciudades y pueblos en las que disfrutar de las manifestaciones culturales, patrimoniales y artísticas.

Un papel importante lo han tenido las actuaciones de tipo global relacionadas con museos, contenedores culturales y cascos históricos, sentando estos elementos la base para la existencia de otras tipologías o productos singulares promocionados y puestos en marcha por cada una de las ciudades y villas de Galicia. El incremento de museos, centros de cultura, casas-museo, etc. ha sido constante a lo largo de los últimos años. Dejando a un lado los pequeños museos y centros culturales repartidos por toda la comunidad, nos centraremos en las principales obras y contenedores culturales construidos o rehabilitados en Galicia durante esta época.

En 1993 nace en Santiago el CGAC (Centro Galego de Arte contemporánea) con el fin de promover el desarrollo de plataformas culturales y favorecer la entrada de Galicia en los circuitos artísticos internacionales. Además de museo, desde su creación, sirvió de centro de conferencias, talleres, actividades relacionadas con las artes escénicas, el cine, etc.

En la ciudad de A Coruña, durante esta época se produce la apertura de la Casa del Hombre, Domus y del Aquarium Finisterrae, (1995 y 1999 respectivamente), museos interactivos que se unen a la casa de las ciencias en una clara apuesta por parte del gobierno de la ciudad de promocionar un tipo de museos y actividades culturales íntimamente relacionadas con la ciencia. En el caso de la Domus supone además la construcción de un edificio singular, apuesta por un nuevo de tipo de arquitectura progresista que permita enmarcar a Galicia en los circuitos arquitectónicos vanguardistas.

Proyectada en el año 2000 e inaugurada en 2003, también en la ciudad de A Coruña, se crea la fundación Luis Seoane, concebida como un gran hórreo de granito y cristal que gira en torno a un antiguo patio de Armas. Alberga obras del citado artista, salas de dibujo, grabado, biblioteca, etc.

En 2002 en la ciudad de Vigo nace la Fundación Marco, basado en la necesidad, ya demostrada en el plan estratégico de la ciudad en 1994, de contar con una infraestructura cultural acorde con las demandas de la urbe. A partir de ahí se inicia el proyecto de rehabilitación del antiguo edificio de los juzgados y la cárcel de Vigo (inmueble declarado bien de interés cultural en 1990) y en 2002 bajo la coordinación de agentes públicos y privados se pone en funcionamiento el museo que propone diversas actividades  y exposiciones relacionadas con prácticas culturales contemporáneas, que además cuenta con talleres, biblioteca, etc.

También en Vigo se inaugura en 2002 el Museo del Mar de Galicia, que tras varias reformas cuenta actualmente con exposiciones temporales en relación a la actividad pesquera en Galicia. Además de los museos y centro culturales de participación pública, no debemos pasar por alto las grandes obras de rehabilitación de edificios y acondicionamiento de los mismos para eventos culturales, llevados a cabo por entidades privadas. Uno de los principales ejemplos en Galicia es la fundación Caixa Galicia, constituída que durante los años 1990s ha llevado a cabo la rehabilitación y acondicionamiento de edificios históricos en las principales ciudades gallegas para crear sedes en las que promover la cultura y sus diversas manifestaciones, acondicionando sus edificios y preparándolos para acoger exposiciones, conferencias y  las más diversas manifestaciones de las artes plásticas.

Además de la rehabilitación y construcción de diversos contenedores culturales, durante estos años se ha llevado a cabo una intensa actividad relacionada con la mejora y puesta en funcionamiento de diversas casas-museo o fundaciones dedicadas a algunos de los principales artistas gallegos. Buenos ejemplos de esto los encontramos en 1995, con la creación en Santiago de la Fundación Eugenio Granell, instalada en el pazo de Bendaña, en pleno centro de Compostela o la fudación Laxeiro, en Vigo, creada en 1999.

Todos los ejemplos citados se enmarcan, en buena medida, dentro de un fuerte plan inversor por parte de la administración, con el fin de dar un impulso a la actividad cultural y museística en Galicia. En especial durante el período 2001-2004, se invierten cerca de 30 millones de euros en museos y archivos (Lugo, Ourense, Pontevedra) y en la adecuación o rehabilitación de ciertos equipamientos culturales (Archivo del Reino de Galicia o Museo Arqueológico de Ourense).

También en los primeros años del siglo XXI se pone en marcha un ambicioso Plan de Catedrales (Ourense, Lugo, Mondoñedo y Tui) un plan recuperación para el turismo de monasterios (San Salvador de Bergondo, Santa María de Becerreá, Santa María de Montederramo, Santa María de Oseira, Aciveiro y Carboeiro; convento de Os Picos de Mondoñedo y convento de las Concepcionistas de Viveiro), un plan de puentes históricos, otro de castillos y fortalezas, así como un plan de casas rectorales y patrimonio industrial.

A partir de 2004 se une a los anteriores el plan de puesta en valor del patrimonio etnográfico, basado en la investigación, inventario y conservación de los bienes para revalorizar el territorio y el paisaje.

Todas estas actuaciones han permitido a Galicia evolucionar en términos de calidad hacia una oferta de equipamientos y red cultural más concreta, revalorizando antiguos elementos del patrimonio cultural gallego y poniendo en valor nuevos elementos que permitan el desarrollo a nivel global de la comunidad y también concretamente de algunas zonas otrora olvidadas.

De cualquier forma, no debemos pasar por alto, al igual que sucede con otras modalidades comentadas anteriormente, un exceso constructivista que hace que en muchos casos contemos con demasiados contenedores culturales, espacios-salas multiusos o museos a escasa distancia entre las distintas ciudades y villas de Galicia. Así, como en otros campos de la vida social gallega, se ha caído en el problema del localismo exacerbado que hace que cada núcleo de población intente contar con un contenedor cultural o un gran museo, cuestión que deriva en un exceso de oferta, innecesaria en muchos casos, como bien ilustra el profesor Calo Lourido:

“Estamos presenciando una febre compulsiva de creación de museos coa finalidade apriorística de atraer turistas a cidade, vila ou aldea.[…]. Nestes museos, que están a nacer como fungos tralas primeiras chuvias do outono, o que se pretende mostrar é precisamente o más bárbaro. Non se trata de facer algo que recolla, explique e mostre a esencia dese grupo poboacional, senón de poner a carón do candil una barba de balea, un farol de ir ó muíño, un gramófono sen agulla e un feixe de chaves do muíño. Se a vila do lado ten un museo, nós temos que facer outro, non vaian pensar que nós non temos tamén chaves e farois…E, para que vexan, a maiores temos un arpón das baleas, cousa que eles non teñen”

En la actualidad, las 7 grandes ciudades de Galicia han llevado en mayor o menor medida planes de recuperación que han permitido poner en valor turístico las zonas más antiguas de cada una de estas ciudades. En cuanto a las villas y pueblos la labor llevada a cabo también nos ha ayudado a encontrar buenos ejemplos de conservación y rehabilitación de patrimonio histórico.

Dentro de este apartado dedicado a los cascos y centros históricos se le debe dedicar especial interés a las principales ciudades gallegas, como motores turísticos de la comunidad, y especialmente a aquellas dos de mayor importancia por la gestión de su patrimonio en los últimos años: Santiago de Compostela y Lugo. En cuanto a estas ciudades (Santiago es Ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1985), ambos cascos históricos fueron declarados de especial protección en 1940 el primero y en los años 70 el segundo y constituyen los dos ejemplos paradigmáticos de rehabilitación y conservación de zonas monumentales en Galicia.

En relación con Pontevedra, el “Plan especial de reforma protección, reforma interior y conservación artística del conjunto histórico-artístico” no se inicia hasta 2003; en A Coruña el Plan Especial de Protección y Reforma Interior de la Ciudad Vieja y barrio de la Pescadería se aprobó definitivamente en 1998 y unos años atrás, en 1996 era Ourense la ciudad que había aprobaba su Plan Especial de Protección del Casco Histórico.

En Ferrol, a lo largo de los últimos años se han llevado a cabo numerosas reformas y puesta en marcha de ciertos planes especiales en determinados barrios y zonas de la ciudad, aunque no se ha llevado a cabo un plan integral de reforma del casco en conjunto. Por lo tanto cascos históricos y contenedores culturales se configuran, como dijimos al principio, como base sólida para el desarrollo de la modalidad turística urbano-cultural. A partir de aquí en los últimos años los productos turísticos ofertados en relación a estos elementos han ido incrementándose progresivamente y diversificando en buena forma la oferta de turismo urbano en Galicia.

Como ejemplos más significativos de estos nuevos productos asociados a ciudades y pueblos encontramos las numerosas rutas turísticas que se han ido configurando en ciudades y todo tipo de núcleos de Galicia asociadas a la riqueza patrimonial, cultural y artística de cada uno de ellos (Ruta intramuros o extramuros por Santiago de Compostela, la Ruta Picasso y ruta modernista de A Coruña o el tren turístico de Lugo son algunos de los ejemplos), la creación de programas específicos como “Ruta dos Xardíns de Galicia” o el auge en los últimos años de una modalidad como es el turismo idiomático.

No debemos olvidar para finalizar este apartado hacer una referencia a los problemas de gestión y rehabilitación de los citados cascos antiguos en Galicia. Así, en muchos casos, los planes puestos en marcha han apostado únicamente por rehabilitar edificios y espacios urbanos (caso de A Coruña por ejemplo y en menor medida Santiago de Compostela), pero estas medidas no han ido acompañadas de instrumentos que permitan ocupar estas viviendas y espacios por ciudadanos, ya que los precios asociados a este nuevo tipo de viviendas se ha disparado.

Además, muchos de los locales y bajos comerciales de estos cascos se han visto ocupados por tiendas de souvenirs y recuerdos (caso de Rúa do Franco en Santiago de Compostela) o negocios que funcionan bajo el paraguas de al denominación “franquicia” lo que ha hecho que se deje en cierto modo, de lado, los elementos diferenciadores de cada uno de nuestros espacios y se bordee en muchos casos el peligroso problema de la desculturización y la banalización de elementos patrimoniales.

Estrechamente vinculado con las ciudades y villas de Galicia, no debemos pasar por alto el auge y gestión de muchas de las fiestas tradicionales de Galicia, como elementos dinamizadores e integradores de la cultura gallega y por lo tanto, susceptible de ser ofrecido a turistas y visitantes.

Como sabemos, uno de los factores de atracción e interés de Galicia son sus numerosas fiestas y festivales. Dichas celebraciones han ayudado más si cabe a diferenciar los modelos turísticos tradicionales y a poner en valor una serie de elementos propios de cultura y tradición que permiten crear nuevos productos turísticos. Galicia cuenta con 6 fiestas declaradas de interés turístico internacional. Dichas fiestas son: Fiestas del Apóstol en Santiago de Compostela, Romaxe Viquinga en Catoira (Pontevedra), Festival internacional do mundo celta en Ortigueira (A Coruña), A Rapa das Bestas (San Lorenzo de Sabucedo, Pontevedra) y el Corpus Christi (Ponteareas, Pontevedra).

Además, han sido declaradas 23 fiestas de interés turístico nacional y 55 de interés turístico. Muchas de estas celebraciones cuentan con la gastronomía como principal reclamo, ya que, la misma, es considerada por la administración como uno de los principales recursos turísticos de Galicia lo que ha permitido que, ciertos eventos que nacieron como simples reuniones comarcales o locales hayan alcanzado una fama que les permite atraer gente de variados lugares. Entre todas, suman unas 300 al año, y a ellas se van sumando, con el paso de los años las diversas ofertas puesta en marcha por Turgalicia en relación a la gastronomía de la que constituye un buen ejemplo en los últimos cuatro años la oferta: “Outono Gastronómico” que en la actualidad cuenta con más de 100 casas de turismo rural participantes en esta promoción  o las diversas actuaciones llevadas a cabo en relación al programa: “Dieta Atlántica”.  

b) Turismo de congresos y convenciones

El auge que desde comienzo de los años 90 sufre la actividad turística gallega en relación a los congresos y las convenciones (con la importancia que esto tiene a efectos de reducción de la temporalidad) tampoco es casual y responde, además de a una buena labor por parte de la administración central y local en materia de promoción y gestión, a una mejora en la infraestructura relacionada con este tipo de actividad, como es el incremento en calidad y número de las plazas hoteleras, la creación o remodelación de palacios de congresos y centros de convenciones o la creación de empresas especializadas en la organización de congresos.

En la actualidad el turismo de congresos genera más de 43 millones de euros y según estudios de Turgalicia  se celebran en la comunidad alrededor de 1000 eventos anuales, concentrados la mayoría de ellos entre las 3 principales ciudades de Galicia. Como explica MIRANDA (2008), “Tradicionalmente, Santiago de Compostela e A Coruña manteñen unha forte competencia por se converter no principal destino do sector dos congresos e as convencións. De feito, xa desde finais da década dos oitenta as dúas cidades construíron auditorios co obxectivo de captar máis actos desta clase”.

También en relación a las infraestructuras, el mismo autor apunta que en 1995 Santiago de Compostela toma ventaja al construir el Palacio de Congresos y Exposiciones con capacidad para 4840 personas y que en 2005 en A Coruña, que ya contaba con un palacio de congresos, se construye el nuevo palacio de exposiciones (Palexco) con capacidad para 2.420 personas.

en los últimos años se lleva a cabo la construcción del nuevo palacio de congresos de Pontevedra y en la actualidad se ultima la construcción del palacio de congresos de Vigo. Si apoyamos la existencia de dichos centros de congresos con el ya citado dato de la infraestructura viaria (las cuatro ciudades anteriores están unidas por autopista AP-9) y aeroportuaria (A Coruña, Santiago y Vigo cuentan con aeropuerto propio) y le añadimos el hecho de que las otras tres grandes ciudades gallegas (Lugo, Ferrol y Ourense) cuentan con instalaciones habilitadas para la celebración de eventos, encontraremos la existencia de una base sólida para el crecimiento de esta modalidad en los últimos años.

En todo caso y como comentábamos anteriormente, el turismo de congresos y convenciones se ha asociado principalmente, ya desde comienzos de los años 1990s, a las tres ciudades punteras por importancia económica, cultural y social de Galicia, como son Santiago, A Coruña y Vigo. El auge de los congresos y convenciones ha permitido sin duda diversificar  y variar las modalidades protagonistas del turismo de Galicia hasta los años 1990s

En los últimos años encontramos buenas muestras del crecimiento de intensidad en la celebración de congresos, convenciones y grandes eventos, no sólo en forma de años Xacobeos (en el caso de Santiago) sino también en eventos internacionales como la World Fishing Exhibition o la Volvo Ocean Race de Vigo (con dos ediciones celebradas desde los 1990s), los eventos relacionados con el 500 aniversario de la universidad de Santiago o los congresos internacionales realizados en A Coruña, en especial los de ámbito científico.

A este respecto cabe añadir el hecho de que a pesar de que la administración turística llevó a cabo, desde finales de los año 90, un intenso plan de promoción, ciudades como Santiago o A Coruña han considerado oportuno integrar sus propias estrategias de promoción gracias a la existencia de corporaciones locales como INCOLSA-Turismo de Santiago de Compostela o Turismo de A Coruña, que gestionan este tipo de aspectos.

De hecho en Santiago se ejecutó un Plan de Excelencia Turística desde 2003 y se reforzaron los lazos de colaboración con la Universidad (con todo lo que a nivel de congresos ello conlleva y con la clara idea de diversificar la oferta de la ciudad así como ayudar a una mejor distribución de los flujos turísticos). Al mismo tiempo, en A Coruña se lleva a cabo una estrategia de edición de materiales promocionales y de apoyo al incremento de la oferta hotelera en la ciudad, como medida de atracción de congresos y convenciones.

Como elemento negativo debemos hacer referencia a un exceso constructivo en materia de infraestructura de congresos ya que Galicia, aún presentando excelentes condiciones para el desarrollo de este tipo de turismo (que además supone grandes beneficios y escasos impactos negativos) gracias a una gran mejora de la infraestructura de carreteras, ferroviaria u hotelera ha optado por multiplicar palacios de congresos, salas de exposiciones y reuniones. Esto ha provocado que muchos de estos equipamientos no tengan un uso demasiado constante y su poder de atracción de eventos sea escaso. Parece claro además, que una mejor disposición en materia de colaboración de las grandes ciudades gallegas a la hora de organizar congresos y convenciones ayudaría a impulsar más si cabe este tipo de actividades.  

c) Santiago de Compostela y el Camino

En el caso concreto de este producto (que como ya hemos comentado funcionaba y sigue funcionando como principal producto turístico de Galicia) cabe destacar al Camino Francés como el de mayor influencia sobre el producto global, gozando hasta hace algunos años de una mayor promoción por parte de la administración, tanto a nivel publicitario como a nivel de construcción de infraestructuras o señalización.

En todo caso, la situación ha ido cambiando poco a poco con los años y desde la administración turística gallega (sobre todo con las inversiones de los fondos dedicados a la campaña del Xacobeo 99) se ha apostado por darle mayor importancia a otras vías del Camino (Vía de la Plata, Camino Inglés, Camino Primitivo, Camino Portugués, Ruta Marítima de Ulla y Arousa, etc.) así como a la red de albergues y la señalización que acompañan a las mismas.

Se ha conseguido diversificar así el producto Camino de Santiago, valorizando otras áreas del territorio gallego y distribuyendo de mejor manera las rentas producidas por este producto turístico. En la actualidad el camino se configura como primer itinerario cultural europeo y cuenta con más de 50 albergues para alojamiento de peregrinos.

Desde el año xacobeo de 1993, se han conmemorado años santos en 1999, 2004 y 2010 (en este caso se encuentra actualmente en celebración). El número de peregrinos ha ido en aumento de una forma prácticamente exponencial hasta la actualidad. La saturación de algunos espacios del Casco Histórico de Santiago en momentos concretos del año, la intensidad de los flujos de peregrinos en ciertos tramos del Camino Francés y la tendencia hacia la conversión del Camino en un producto turístico cada vez más masificado plantean dudas sobre la evolución en los próximos años. La sensación de incertidumbre se acentúa si tenemos en cuenta que el próximo año santo serán en 2021, a 11 años vista de la redacción de presente texto.

 

5. Conclusiones

Como ya hemos visto, la diversificación y creación de nuevos productos ha sido la tónica dominante en materia turística en la Galicia del siglo XXI. Partiendo de un gran potencial natural, cultural y patrimonial se han llevado a cabo numerosas actuaciones que han permitido poner en valor muchos de los recursos con los que contaba la comunidad, que hasta hace unos años no estaban constituidos como productos turísticos.

El turismo rural y termal, por tratarse de modalidades asociadas en un principio a zonas de interior, ha gozado de los mayores esfuerzos por parte de la administración en materia de inversión. Sin embargo, en algunos casos, se ha pecado de un exceso constructivo en cuanto a infraestructuras y se ha dejado de lado la oferta complementaria que debe acompañar a todo producto turístico. Estas dos modalidades turísticas tienen aún un largo camino por recorrer: en el caso del turismo rural, es necesaria una reorientación global; en el caso del turismo termal, se debe potenciar y promocionar no sólo en el ámbito gallego, sino en el marco de la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal, el primer espacio termal de Europa.

Asimismo se han dado los primeros pasos para la consecución de un turismo de naturaleza de calidad, algo que, visto el potencial natural de Galicia, parecía destinado a promocionarse y constituirse como producto hace ya muchos años. En estos años se han desprovechado importantes posibilidades proporcionadas por la consecución de la autonomía. El retraso de Galicia en la promoción de este tipo de turismo es evidente sobre todo si comparamos con otras comunidades autónomas españolas. Una situación semejante la encontramos si nos ocupamos del turismo náutico y marinero, que ha incrementado su importancia en Galicia de forma muy tardía.

En los últimos años se ha comenzado a trabajar en favor de la creación de sinergias e integración de distintos productos, como es el caso del turismo termal y de golf, o el turismo cultural y de congresos, con la finalidad de aprovechar de forma conjunta las ventajas que ofrece Galicia de forma general.

Una de las modalidades con más porvernir es, sin duda, el turismo urbano-cultural. La superación de la imagen de Galicia como destino turístico asociada únicamente a Santiago de Compostela y el Camino, así como a las Rías Baixas, ha implicado el redescubrimiento de las ciudades como escenarios óptimos para la realización de short-breaks y vacaciones cortas. Hoy en día las principales ciudades y villas gallegas son conscientes del gran potencial de crecimiento que tiene el turismo urbano-cultural como motor de la recuperación del patrimonio y revitalización y puesta en valor del tejido socioeconómico local.

Como balance general, cabe decir que se ha conseguido la diversificación que se venía buscando. En general los resultados obtenidos en cuanto a gasto turístico o desestacionalización de la actividad han sido positivos. Sin embargo, y quizás esto sea lo más importante, gracias a la promoción y publicidad, la percepción general del turista que nos visita ha cambiado y cada día son más aquellos que se acercan con el fin de disfrutar y conocer los recursos naturales, culturales o patrimoniales de Galicia, y no sólo por motivos de sol y playa o en relación con el Camino de Santiago que, en cualquier caso siguen desempeñando un papel fundamental en el turismo gallego.

 

Bibliografía

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