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Ex aequo

versão impressa ISSN 0874-5560

Ex aequo  no.39 Lisboa jun. 2019

 

RECENSÕES

 

Barbarismos queer y otras esdrújulas, editado por R. Lucas Platero, María Rosón y Esther Ortega. Barcelona: Editorial Bellaterra, 2017, 431 pp.

 

María Teresa Márquez

Observatorio contra la violencia de género, Ayuntamiento de Sevilla, España.

 

 

Barbarismos queer y otras esdrújulas, es un libro editado por Lucas Platero, María Rosón y Esther Ortega, en el que han colaborado distintas autoras y autores, hasta un total de cincuenta y cinco. Especialistas, procedentes de distintas áreas del conocimiento, tienen en común una sensibilidad especial por la diversidad, sea ésta sexual, de género, corporal o racial, entre otras. Una sensibilidad que viene dada por su propia experiencia vital, que les ha llevado al activismo y que impregna su labor profesional.

La obra se estructura a modo de diccionario enciclopédico, abordando en orden alfabético cincuenta y tres términos, que han ido incorporándose al lenguaje desde otras culturas e idiomas. De ahí el nombre de barbarismos, el cual alude también a la posible incorrección de su pronunciación o grafía. Algunas de estas palabras se han registrado ya en el diccionario de la RAE, pero en su mayoría se utilizan sin este reconocimiento. Tomadas en muchos casos directamente del inglés, sin traducir, como anglicismos necesarios por su significación, que no encuentra equivalente en nuestro idioma, sino sólo aproximaciones que reducen ese significado o le aportan una connotación diferente. Otras son neologismos, creados para expresar una realidad que empieza a visibilizarse y que carecía de nombre. Por último encontramos lo que llaman esdrújulas, dando a esta palabra un significado también nuevo, con el que expresar la dificultad que estas expresiones encierran y cuyo uso se restringe a veces a movimientos sociales, contextos académicos o artísticos.

La finalidad del libro es la de abrir el debate sobre los términos que se incluyen, que no son todos los que se están utilizando en ciertos entornos, sino los que han ido cogiendo más relevancia. Entre ellos, la palabra queer, tomada directamente del inglés, que fue en principio un insulto homófobo utilizado para todo lo que se sale de lo normal y del que se han reapropiado quienes se sienten fuera de esa norma que les aprisiona y no les deja expresarse como sienten. En esta reapropiación hay un empoderamiento, un asumir la diferencia como un ejercicio de derecho y de libertad. Este término se convierte en el centro del debate al ser incluido en el título, como adjetivo de barbarismos. De esta forma se deja ver que no se trata de barbarismos cualquiera, sino de esos que se salen de la norma, que la ponen en tela de juicio, la amplían y la enriquecen.

Esta incorporación a nuestra habla de palabras procedentes de otros idiomas, no es un hecho nuevo. El intercambio cultural ha sido motor de progreso a lo largo de la historia, no hablo de colonizaciones que pretendan anular lo auctótono, sino de un diálogo entre sociedades, a veces parecidas y a veces diversas, que empatizan y comprenden, buscando nuevos horizontes más completos para todas. En este sentido, el lenguaje que identifica a un país, siempre ha comenzado por su uso, ha partido de la base, de las personas que componen un pueblo y que buscan expresiones para comunicarse. Surge por tanto de una voluntad de entenderse, explicarse, actualizarse. La función de la Real Academia de la Lengua correspondiente es la de recoger los términos que van asentándose en el habla común, para integrarlos en el idioma propio. En muchas ocasiones adaptando su grafía a la fonética que adquiere en ese idioma y otras aceptando la de origen.

Este movimiento entre culturas, se produce hoy a una velocidad insospechada en otro tiempo. Los avances en la tecnología han permitido el contacto físico y virtual con otras realidades, que cada vez van pareciéndose más por ese feedback entre ellas. Quienes editan este libro, nos advierten de lo inconcluso del significado de los términos, de su posible temporalidad y del debate que crean, porque detrás de ellos hay una serie de vivencias, una forma de representar el mundo, que cuestiona los cimientos de la sociedad. Son términos que vienen a explicar una realidad que ha permanecido invisibilizada por mucho tiempo, perseguida, menospreciada, rechazada, etiquetada de enfermedad, de vicio. Tratada de curar, de castigar, de estirpar, según los casos, los lugares y las épocas.

Las palabras que expresan estas nuevas formas de ordenar el mundo respecto a sexualidad, género, diversidad funcional o raza, viajan como flechas que surcando el cielo salvan murallas aparentemente inaccesibles y penetran otros espacios que las reciben antes de saber a quién pertenecen, qué representan. Antes de comprender su significado, su esencia, su profundidad. Las palabras nos llegan y nos plantean cuestionamientos. Palabras que se repiten y no logramos entender, motivan nuestra búsqueda y detrás de ellas llegan vidas, miedos, odios, valentía, creatividad, diferencia, pluralidad, teorías, interrogantes de sistemas, respuestas, movimiento, libertad.

Por eso este libro es útil y necesario, diría que imprescindible, para acercarnos a comprender un mundo que está cambiando a un ritmo que no podemos asimilar sin ayuda de quien nos lo diseccione, analice, nos muestre el proceso y al mismo tiempo nos haga ver que la impermanencia es lo permanente, que todo cambia, todo fluye, y ésa es la única constancia, como ya nos enseñó Heráclito. Es preferentemente un libro para profesionales, para quienes quieran adentrarse en el estudio de la sociedad diversa que nos rodea, en la investigación, pero también para aquellos que simplemente quieran entender mejor esa realidad en la que ejercen su labor profesional. Siempre es mejor tener menos puntos ciegos, ampliar nuestras miras, para situar nuestra intervención cualificada.

Tal vez de manera casual o quizás premeditada, cuidada, como se ha cuidado cada aspecto en la realización de este manual de barbarismos, la primera entrada corresponde a la palabra agencia, que nos habla de esa transformación de lo normativo con el desarrollo de otras formas de enunciar lo subjetivo desde lo colectivo. Es así como el lenguaje va cambiando, rehaciéndose y transformándose con la aportación de quienes lo hablan, sin restringirse al espacio normativo e influyendo en éste, de manera que hay una interacción constante entre la norma y las personas que hablan una lengua.

Las distintas entradas del texto, agencia, armario (closet), bareback, BDSM, binarismo, butch/femme, camp, capacitismo (ableism), cis, cognitariado, crianza queer/cuir, crip, cripwashing, cross-dresser, cruising, cyborg, despatologización, dildo o disfrutador, embodiment (embodimén), empoderamiento, enactment, ensanblaje, fisting, gay, gordofobia, haunted, heterofuturibilidad, heteronormatividad, homoerotismo, homonacionalismo, homonormatividad, interseccionalidad, intersexualidades, islamofobia, mansplaining, masculinidad femenina, memes, oso, outing, passing, performatividad, prison-industrial complex, pinkwashing, postcolonial, postporno, prótesis, queer, slut-shaming, subrogación de la maternidad, TERF (Feminismo Radical Trans Excluyente), trans* (con asterisco), transfeminismo y vientres de alquiler, son tratadas como un artículo independiente en sí mismas, aunque siguen un patrón más o menos uniforme en el que aparecen palabras relacionadas, etimología, concepto, historia, desarrollo, bibliografía y lecturas recomendadas.

Se invita así a seguir ampliando conocimiento sobre cada término, a hacerlo vivo, a ir construyendo a través de ellos una nueva forma de ver y mirar el mundo, haciéndolo complejo y al mismo tiempo flexible, adaptable, inclusivo. La historia de cada término nos acerca al proceso seguido en muchos casos desde la marginalidad al empoderamiento. En otros, que expresan directamente el odio hacia ciertos colectivos (gordofobia, islamofobia), se adentran en el origen de ese odio, las causas que lo mantienen. Cada entrada se convierte así, no sólo en una descripción de la etimología y significado correspondiente, sino en un análisis social a través del término, como podemos ver claramente en prison-industrial complex, que nos muestra una nueva forma de exclavitud que recae en la pobreza, en la raza, en la marginalidad, a través del negocio de prisiones privadas. Una curiosidad que se da con esta entrada es que su ubicación no está en el lugar apropiado según el orden alfabético que siguen las demás, encontrándose entre performatividad y pinkwashing. Esta situación responde a su acrónimo PIC, si bien en el índice no aparece registrada con éste.

Como podemos ver, el libro va más allá de aportar información sobre el origen y significado de palabras que invaden nuestro día a día en redes sociales, en estudios académicos o en el activismo. Nos muestran una realidad a debatir, sobre la que legislar, o cuestionar las leyes que existen. Esto se hace principalmente manifiesto en términos como subrogación de la maternidad o vientres de alquiler, que responden a un mismo hecho sobre el que hay posturas encontradas entre profesionales de una misma área, incluso produciéndose ese mismo choque dentro de la misma persona sin saber hacia dónde decantarse. Son temas que cada vez se hacen más visibles, principalmente por la utilización en este caso concreto, de esta forma de procrear por parte de personas conocidas por el gran público, a las que se les dificulta mantener su intimidad, pero también porque son temas que afectan cada día a más personas anónimas.

Las palabras elegidas para este libro y seguramente también las que quedaron fuera, conforman una red que las interconexiona. No son independientes del resto, sino que unas a otras se explicitan y complementan para entender los movimientos que se van produciendo a nivel social y personal. Así outing se relaciona con armario, sin ser lo mismo, ya que el primero hace referencia a sacar del armario sin permiso, obligar a esa salida que se produce en otros casos de manera voluntaria y por supuesto el debate está servido, ¿es lícito o no es lícito el outing?

No quiero cerrar esta reseña sin hacer alusión a las imágenes que acompañan a muchas de las entradas y que ayudan a su comprensión, así como la que desde la portada nos llama reflejando lo queer y lo prostético.

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