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Revista de Ciências Agrárias

Print version ISSN 0871-018X

Rev. de Ciências Agrárias vol.41 no.4 Lisboa Dec. 2018

http://dx.doi.org/10.19084/RCA18147 

ARTIGO

Reciprocidad y Solidaridad: las unidades familiares productivas en el Macizo Colombiano[1]

Reciprocity and Solidarity: the productive family units in the Colombian Massif

Diana Carolina Cadena-Bastidas* y Vanilde Ferreira de Souza-Esquerdo

UNICAMP- Universidad Estadual de Campinas, Facultad de Ingeniería Agrícola, Campinas - SP, Brasil

(*E-mail: diana.bastidas@feagri.unicamp.br)


RESUMO

El presente artículo tiene como objetivo analizar las unidades familiares productivas y las relaciones de trabajo desarrolladas por un grupo de campesinos agremiados en la Asociación de Apicultores del Macizo Colombiano –APIMACIZO. Metodológicamente fueron usados cuestionarios semiestructurados entre los campesinos de la Asociación. Dentro de los resultados evidenciamos la importancia de los lazos familiares y de vecindad durante el trabajo agrícola. Estas relaciones de trabajo se enmarcan en los principios de reciprocidad y solidaridad, los cuales han sido fundamentales para la organización del mundo de estos campesinos, no solo desde una perspectiva técnica, sino también simbólica.

Palabras clave: campesinado, relaciones de trabajo, reciprocidad, organización productiva.


ABSTRACT

The objective of this article is to analyze the productive family units and the working relationships developed by a group of peasants unionized in the Association of Beekeepers of the Colombian Macizo - APIMACIZO. Methodologically, semistructured questionnaires were used among the peasants of the Association. Within the results we show the importance of family and neighborhood ties during agricultural work. These working relationships are framed in the principles of reciprocity and solidarity, which have been fundamental for the organization of the world of these peasants, not only from a technical perspective, but also symbolic.

Keywords: peasantry, social relations, works relations, productive organization.


INTRODUCCIÓN

El presente artículo hace parte de los resultados obtenidos en una pesquisa de maestría, la cual de forma general se enfocó en analizar los sistemas productivos desarrollados por el campesinado de la Asociación de Apicultores del Macizo Colombiano-APIMACIZO. Este grupo tuvo su primer contacto con la apicultura por parte de la iglesia católica en el año de 1960 en cabeza del padre Armando Wolf, quien hacia parte de la diócesis de Suiza y que llegó a Colombia dentro del proceso de misiones católicas de Europa hacia América Latina (Cadena-Bastidas & Souza-Esquerdo, 2017).

De esta forma es a partir del padre que comienza un proceso de diseminación de la práctica apícola entre familias y vecinos del municipio de La Vega, al sur del departamento del Cauca-Colombia, quienes alternaban y alternan la agricultura con esta práctica. Durante algún tiempo fueron grupos domésticos locales, para después de algunas iniciativas comunitarias así como la participación estatal lograrían constituirse en APIMACIZO (Cadena-Bastidas, 2018).

El municipio de La Vega hace parte de la región denominada Macizo Colombiano, cuya ubicación en la zona tórrida o tropical permite una variedad de climas, que junto con sus diferentes pisos térmicos[2] posibilita el cultivo de una diversidad de productos agrícolas, lo cual ha sido históricamente relevante al hablar de sistemas agrarios en la región. Como lo menciona Buenahora (2003), un factor importante de sobrevivencia y reproducción de los “indígenas originarios” que habitaron esta zona, se debió al uso consiente del territorios y sus climas diversos; es decir, a una economía agraria vertical y complementaria, entendida como una economía que es basada en la articulación de la geografía de los Andes (Cordillera Central) y el acceso a los recursos naturales, relación dirigida a obtener variedad de alimentos, garantizando la reproducción social del grupo.

A pesar del paso del tiempo estos sistemas productivos aún mantienen estos matices en la producción, como es afirmado por Molano (2013), quien sostiene que la agricultura que se desarrolla en el Macizo Colombiano “se caracterizan por dos hechos: usan sólo mano de obra familiar y son autosostenibles. Los campesinos cultivan caña panelera, café, yuca y plátano, que se complementan con el pancoger[3]” (Molano, 2013, p. 2). Es por esta razón que la actividad económica predominante es la agropecuaria, representando el 77%[4] (DANE, 2014) del área del municipio de La Vega, en donde el 93% de los residentes se encuentran en el área rural, mientras que la población urbana es solamente equivalente al 7% (Gobernación del Cauca, 2015, p. 43).

La información obtenida durante la pesquisa con relación a los campesinos agrupados en APIMACIZO, no difieren de los nacionales. De los 41 miembros de la Asociación consultados, todos trabajan tanto en la agricultura y la apicultura, siendo estas actividades complementarias entre sí, y teniendo como una de sus características sociales relevantes el trabajo familiar y vecinal. La agricultura diversificada que hace parte de estas familias les permite producir tanto alimentos de su dieta básica alimentaria, como productos cuyo fin especifico es la comercialización. Algunos de estos productos se insertan de manera más fácil en el mercado mundial, como es el caso del café. Como dato general de los campesinos de esta Asociación, la mayoría nacieron y crecieron en la región, quienes en promedio comenzaron a trabajar en la agricultura desde los 15 años, una vez que acompañaban en las labores agrícolas a sus padres, hecho determinante al pensar la agricultura campesina, donde la familia, la tierra y el trabajo son factores nucleantes e inseparables (Woortmann, 1990). Por lo tanto, el objetivo de este artículo es analizar las unidades familiares productivas y las relaciones de trabajo desarrolladas por un grupo de campesinos miembros de la Asociación de Apicultores del Macizo Colombiano –APIMACIZO, utilizando datos colectados en campo a partir de cuestionarios.

La discusión fue abordada a partir de las unidades familiares productivas, la cual esta dividida en dos partes: la primera, analiza la forma de producción agrícola realizada por las familias asociadas en APIMACIZO; se describe la producción de café, miel y las denominadas “variedades criollas”, que son herencia de los antepasados y se intercambian entre familiares y vecinos, garantizando su permanencia en la región. En la segunda parte se analizó las relaciones de trabajo del grupo, basadas en principios de solidaridad y reciprocidad; primero, se trata el trabajo asalariado temporal y su relación con la familia. Dando continuidad a esta segunda parte, también se analizaron otras formas de trabajo como “cambio de mano”/mutirão y “trabajo en sociedad o a medias”, en el cual el trabajo es visto como una forma de organización del mundo campesino, ya que, a partir de él se construye el mundo del campesinado, donde más allá de construir un espacio agrícola se construye un espacio social.

METODOLOGIA

El Macizo Colombiano

El departamento del Cauca presenta una alta heterogeneidad biofísica, socioeconómica y cultural. Dentro de su fisiografía se encuentra la cordillera Central la cual discurre de sur a norte, formando entre los limites de Cauca, Huila, y Nariño. El Macizo Colombiano es un ecosistema estratégico tanto para el desarrollo del Cauca, como de importancia fundamental para todo el país, ya que en este nacen las principales cuencas hidrográficas de Colombia, como son los ríos Magdalena, Cauca, Caquetá y Patía,  los cuales se distribuyen hacia todos los puntos cardinales, abasteciendo al 70% de la población colombiana (Domínguez, 2001; Figueroa y Zambrano, 2001).

Dentro del Macizo Colombiano se encuentra la Asociación de Apicultores del Macizo Colombiano- APIMACIZO, la cual es producto de un largo proceso de trabajo comunitario en el municipio de la Vega, Cauca. Esta iniciativa nace a partir de la experiencia en la práctica apícola por un grupo de campesinos que apropiaron esta actividad como complemento de la agricultura, cuyo conocimiento fue heredado del padre Armando Wolf en el año 1960. El grupo nace en el 2007 y es solo en el 2008 que se le da el nombre de Asociación a esta iniciativa local y colectiva, sin embargo es en el 2009 donde ya se reconoce jurídicamente con el nombre de APIMACIZO.(Figura 1)

Instrumentos de coleta de dados

La pesquisa fue desarrollada entre el segundo semestre de 2016 y primer semestre de 2017. Metodológicamente se usaron cuestionarios semiestucturados, complementando estos con el instrumento diario de campo.

Los cuestionarios permitieron analizar el perfil del grupo, incluyendo desde información personal hasta familiar, que a su vez fue relacionada a los sistemas productivos de cada familia. Este tipo de cuestionarios proporcionaron preguntas cerradas y abiertas que posibilitaron identificar las relaciones de trabajo establecidas entre los campesinos de APIMACIZO, aunque también facilitaron profundizar las opiniones correspondientes a temas específicos, como las prácticas productivas que ellos desarrollan, y la visión que tienen sobre la naturaleza. Al momento de complementar estos cuestionarios con el diario de campo como recurso metodológico permitió comprender algunas relaciones familiares y de vecindad en el grupo que son importantes al analizar las relaciones de trabajo, sin embargo para una mayor profundidad de estos temas sería importante dar continuidad a la investigación en la zona, realizando por ejemplo entrevistas.

De esta forma, fueron aplicados los cuestionarios a 41 integrantes de APIMACIZO, en donde cada miembro consultado representaba una familia, para después de la aplicación de los cuestionarios, los datos fueron sistematizados en tablas y gráficos para ser analizados a partir de la teoría de lógica de reciprocidad de Sabourin (1999), así como el concepto de campesinidade de Woortmann (1990) y Fals Borda (1978) en lo correspondiente a tenencia de tierra en el campesinado de los Andes colombianos.

RESULTADOS Y DISCUCIÓN

La producción agrícola en las unidades familiares de APIMACIZO

Las unidades familiares productivas aquí estudiadas se distribuyen a lo largo de los corregimientos[5] del municipio de La Vega: Albania, Altamira, San Miguel, La Vega (centro urbano) y Los Uvos. De acuerdo con los datos analizados, las familias de APIMACIZO realizan varias actividades productivas, sus principales actividades se concentran en la agricultura y apicultura, de las cuales se obtiene dos productos que los permite vincular con el “mercado”, como es el café y la miel. De acuerdo con los datos obtenidos, el 82% de los campesinos pesquisados producen y comercializan café y el 88% miel. Sin embargo dentro de los productos que ellos cultivan existen 24 alimentos que no son comercializados, ya que hacen parte de su dieta básica alimenticia como son: maíz, caña de azúcar, frijol, yuca, banano, plátano, cria de pequeños animales, entre otros.

Los datos sobre actividades económicas realizadas por las familias de APIMACIZO evidencian un marcado sistema de policultura, definido por Wanderley (1996) como un sistema tradicional de producción campesina, considerado por esta autora como “uma sábia combinação entre diferentes técnicas” (Wanderley, 1996, p. 3), las cuales se fueron perfeccionando a través del tiempo. De esta forma la agricultura campesina alcanza un equilibrio entre una relación especifica de un gran numero de actividades agrícolas y la cria de animales, todo esto pensando en la construcción y reproducción de la familia.  

El café y su paso por la “modernización”

La llegada del café a Colombia no tiene una fecha exacta, aunque Mery y Tocancipá (2015) afirman mediante algunos informes y crónicas de los padres jesuitas, quienes fueron los primeros en introducir semillas de café en el país en el año 1723. El café se diseminó por Colombia de manera muy heterogenia. Según Palacios (2009), es posible afirmar que existieron dos ciclos de expansión del café: el primero data de 1830-1910, y el segundo se sucedió entre 1910-1960.

El café sin duda llegó al país para quedarse, se incrustó dentro de las estructuras sociales, culturales, políticas y económicas del país, marcando el pasado y presente del campesinado. De esta forma este producto de gran trascendencia para los entrevistados, habita tanto en el espacio físico de las propiedades, así como en la memoria de ellos. Está presente en los recuerdos, como por ejemplo la evocación de las diferentes variedades de café con las que trabajaron, el tamaño de los granos rojos que cosecharon. Por lo menos son cuatro variedades de esta planta (Variedad Borbón, Arábigo, Caturra y Colombia) que recuerdan antes de la que cultivan actualmente, variedades que fueron proporcionadas e impulsadas a sembrar por la Federación Nacional de Cafeteros (FEDECAFE), institución que implementó la revolución verde en la caficultura en los años 1960 por todo el país (Palacios, 2009).

El grupo de caficultores miembros de APIMACIZO es variado, pero tienen como rasgos en común el trabajo familiar y vecinal, así como el cultivo de los cafetales entre árboles, flores y abejas. Esta forma de producir café es sin duda lo que los ha logrado visibilizar en el mercado mundial. Un ejemplo de ello es el Sr. Rosemberg, nuestro constante interlocutor, quien se posicionó en el octavo puesto de los mejores cafés especiales[6] del departamento del Cauca.

No obstante, en medio de las posibles alegrías que el café ha traído para el grupo pesquisado, también aparecen historias de tristeza y frustración. Al momento de preguntar por el café todos recordaron el año 2010. Durante los meses de marzo, abril y mayo de ese año y cuando el cultivo estaba a punto de producir, a todos los cultivos de la región les llegó la roya[7], acabó con la cosecha, dejando deudas y preocupaciones. Si bien el campesino de APIMACIZO no se especializa en ninguna producción, como vimos anteriormente, la importancia económica del café implica ingresos para la compra de productos de necesidad básica. Algunos campesinos cuentan cómo les ayudó la apicultura a sobrellevar tan difícil crisis, aunque entre los comentarios se evidencian sentimientos de culpa por no haberle “hecho caso” a la Federación Nacional de Cafeteros (FEDECAFÉ) con respecto a la renovación de los viejos cafetales y la introducción de la nueva variedad que FEDECAFÉ había diseñado y quería implementar desde algún tiempo atrás, como fue la “variedad Castillo”.

Estos sentimientos de culpa, no obstante, se atenuaban con la confianza que mis interlocutores tenían de sus antiguos cafetales, aún vigorosos y sin mucha exigencia de abonos, los cuales no resistieron a la roya. El año 2010 se evidencia un “punto de desdoblamiento” de la revolución verde para los miembros de APIMACIZO, en el sentido de que si bien no implica que anteriormente no hubiera llegado influencia de la revolución verde, es a partir de esta fecha que entra con mayor fuerza el “paquete tecnológico” del café, el cual implicó un fuerte choque con la cultura local.

El “paquete” trajo tres grandes cambios en el trabajo del campesino. El primero fue introducir una sola variedad de café: “variedad Castillo[8]”. De la mano de esta variedad llegó el segundo cambio fundamental: la asistencia técnica enfocada a la introducción de altas cantidades de abonos químicos y el retiro de la cobertura boscosa que caracterizaba los antiguos cafetales. El primer paso propuesto por la asistencia técnica fue aumentar la densidad de los cafetales, implicando la eliminación de cobertura boscosa, lo cual para ellos ocasionaba pérdida de vegetación que es de suma importancia para la práctica apícola. Como vimos anteriormente, esta práctica es un complemento de sus labores agrícolas, por lo que dicha presión sobre la cobertura boscosa ha sido poco acatada, razón por la cual aún se conservan entre los cafetales especies arbóreas, plantas de plátano, banano, árboles frutales, entre otras especies que generalmente acompañan los cafetales.

El segundo paso propuesto por la asistencia técnica fue aumentar el uso de abonos para el café, generando “nuevas técnicas de producción” que muchos en un comienzo no aceptaron, pero ante la necesidad de producir terminaron cediendo. Esto se evidencia en los datos obtenidos, ya que el 80% de cultivadores de café afirmaron usar abono químico, y solo el 12% aseguraron ser productores orgánicos.

El tercer cambio producido por el paquete tecnológico fue la necesidad de obtener más dinero para la compra de insumos, específicamente para la compra de fertilizantes, lo cual se reflejó en la adquisición de créditos que aún se encuentran pagando, siendo este uno de los factores que llevó a la movilización de pequeños caficultores en lo que se conoció nacionalmente como el “Paro Nacional Cafetero del 2013[9]”.

Ante la imposición de esta nueva caficultura, aún se evidencia la inconformidad algunas personas al mencionar los cambios propuestos por FEDECAFE a través de sus extensionistas. A continuación se presenta una opinión de uno de los consultados en esta pesquisa sobre lo vivido durante este proceso:

nos hacían tumbar platanales, guamos, todo, que porque el café no necesitaba sombrío […], yo les dije la culpa es de uno, que uno es el que lleva tantos años y viene una persona, sin ofenderlos, una persona recién graduada que hacen por ahí 4 o 6 semestres en una universidad y vienen ya decirle a uno lo que tiene que hacer y uno no hace caso, porque uno es el que lleva más de 20 años trabajando en la finca. (Sr. Luis Parra, 43 años).

La importancia de la caficultura entre los campesinos pesquisados, fue verificada en gran parte de los cuestionamientos sobre la actual configuración de este producto en la región. Un ejemplo claro se hace evidente en esta respuesta: “usted sale con una arroba de naranjas, nadie se las compra, si sale con una arroba de café todo mundo quiere comprársela” (Sr. Rosemberg Cerón, 63 anos). Según el diagnostico de las condiciones sociales y económicas del municipio de La Vega, aquello que es mencionado por el Sr. Rosemberg tiene sentido ya que : “El café es el único producto que tiene un mercado asegurado en el municipio de La Vega” (Gobernación del Cauca, 2015, p. 31). Aunque la comercialización de miel se abrió camino en el mercado, en parte debido al trabajo colectivo y al apoyo de algunos proyectos que llegaron a la región.

La miel y la sabia combinación

La apicultura hecha por APIMACIZO es realizada con la especie que comúnmente se conoce como “abeja africanizada”[10], en colmenas verticales que son llamadas colmenas tipo Langstroth, es un tipo de colmena con medidas estándar.  Estas medidas fueron llevadas a la región por el padre Armando Wolf, lo cual permitió tanto estandarizar las medidas de la actividad y “homogenizar” la técnica entre los apicultores, así como facilitar el acceso a equipamientos al ser una medida estándar en el comercio apícola.

Estar ubicados en cercanías de la cordillera central en medio de cobertura boscosa y mantener prácticas agrícolas tradicionales, ha permitido a estos apicultores continuar con su práctica. Ellos han aprovechado las bondades del bosque, las fuentes de agua en su cercanía y la floración de los cultivos que disponen a sus alrededores, para que sus colmenas se reproduzcan sin ninguna interrupción. Estas abejas se alimentan del polen de la diferente vegetación, así como de las resinas producto de la variada cobertura boscosa, razón por la que los apicultores de APIMACIZO aseguran la calidad de su producto, tal como aparece anunciado en su etiqueta: “miel es 100% natural”; “sello” que los diferencia entre otros productores.

Al no alimentar directamente las abejas y simplemente aprovechar la vegetación y los cultivos cercanos, les ha permitido a estos apicultores identificar que su práctica tiene unos limitantes por región. De esta forma, cada apicultor sabe que hay un límite de colmenas que pueden tener en la zona, límite que va a depender de la cantidad de vegetación que las abejas puedan acceder. Por lo general, un apicultor tiene en promedio entre 9 y 10 colmenas en un apiario, siendo la única forma de asegurar la calidad de la miel y de los otros productos que obtiene.

La asociación de la actividad cafetera con la práctica apícola, se ha convertido en una combinación importante para la economía de las familias, aunque también ha sido decisiva para el manejo sostenible de los recursos naturales. Al indagar por el interés de diversificar las propiedades los entrevistados expresan su búsqueda por mantener el equilibrio entre la agricultura y la apicultura, la cual es parte fundamental de su vida.  

Durante los últimos años se ha disminuido la producción individual y general de miel, debido en parte al incremento de la práctica apícola en la región y a los periodos largos de invierno que son denominados “fenómeno de la niña” que han llevado a una alta tasa de mortalidad de abejas. Además, si bien no existe un estudio técnico al respecto, algunos de los miembros de APIMACIZO aseguran que tanto el crecimiento de cultivos industrializados de arroz y de café en otros municipios aledaños en donde se utilizan demasiados agrotóxicos han diezmado la población de abejas. Aunque hay otro factor que se comenta por parte de los pobladores y de los miembros de APIMACIZO como otra posible causa de mortalidad, como son las fumigaciones aéreas utilizadas para la erradicación de los cultivos de coca.

Las variedades criollas y el recuerdo de los ancestros

En el comienzo de esta sección se mencionó otros 24 alimentos que son producidos por los miembros de APIMACIZO, algunos de los cuales se han preservado en el tiempo a pesar de la entrada de la modernización agrícola. Además, estos productos son herencia de sus familias, son el recuerdo viviente de las anteriores generaciones y también son los lazos que generan vínculos entre sus vecinos. Dentro de las “variedades criollas”, se identificaron alimentos con una alta representatividad en la producción, como son el plátano y banano, cultivados por el 80% de los campesinos miembros de la asociación. Estos productos son algunas de las especies que se alternan con café. El maíz es cultivado por el 73% de los campesinos y es transformado en diferentes productos, es utilizado principalmente para el consumo diario en sopas, “arepas”, “envueltos” entre otros. El ciclo de colecta varia dependiendo del uso, se puede obtener maíz verde que tarda alrededor de 8 meses, maíz maduro para reproducir plántulas o usar para alimentar a las gallinas que tiene un tiempo de un año.

Dentro de los otros alimentos que también son fundamentales para la alimentación y que constituyen los ingredientes imprescindibles en las sopas que diariamente se consumen en la región, como son el frijol y la yuca, estos son cultivados por el 63% y 59% de las familias analizadas respectivamente. Aunque dentro de esta combinación de productos que son ingredientes de las sopas, los entrevistados también crían animales de bajo porte como gallinas (24%) y cuyes (15%), siendo este último  generalmente asado para ser consumido.

Otro de los productos que hacen parte fundamental de la dieta alimenticia es la caña de azúcar que es cultivada por el 32%  de los campesinos. La caña de azúcar es consumida como bebida, aunque también es transformada artesanalmente en “panela”. La panela es usada como endulzante en las bebidas calientes y frías, como en el café, la leche, jugos, y sirve también como base para hacer dulces característicos de la zona.

Las frutas denominadas como variedades criollas son la piña (24%), el tomate de árbol (7%), la chirimoya y la guanábana (2%), las cuales son menos frecuentes en la región, pero algunas personas aún las conservan en sus propiedades. Por otro lado el 32% de los pesquisados afirman cultivar y usar de las plantas medicinales para el control de posibles plagas en los cultivos y para tratar enfermedades de manera tradicional. También es común encontrar una mezcla de estas plantas medicinales con miel y propóleos para tratar enfermedades como la gripa, alergias y dolor de estomago. Además las plantas medicinales son usadas para producir cremas y tratar dolores musculares, afecciones de piel, entre otras.

Relaciones de trabajo en las unidades familiares productivas de APIMACIZO

Al analizar las unidades familiares de los miembros de APIMACIZO, encontramos una serie de características comunes en el trabajo agrícola, entre las que destacamos las prácticas sujetas a reglas colectivas marcadas por la reciprocidad, las cuales no se restringen solo en el ámbito familiar, sino que trascienden al vecinal permitiendo a cada unidad articularse entre sí.

Los datos colectados nos permitieron inferir sobre la composición de las familias de los miembros de APIMACIZO, la mayoría esta compuesta entre 4 y 5 personas, aunque dos están compuesta por 10 personas. Estas familias de 10 son compuestas por padres, tíos y primos que viven en una misma propiedad, herencia de un antepasado común como por ejemplo un abuelo común, las familias aseguraron que la propiedad donde viven es de todos y esta en proceso de sucesión.

Asalariado y familia, “cambio de mano” y “trabajo en sociedad o a medias”

El uso de asalariado temporal ya ha sido descrito por algunos autores como Woortmann (1990) e Wanderley (1999), al referirse a la necesidad de las familias campesinas en contratar personas en el pico de los ciclos agrícolas, debido a la insuficiente mano de obra al interior de cada familia para cumplir con determinada actividad. El contratar temporalmente permite que se aumente la capacidad productiva de la unidad familiar, aunque como fue mencionado por los campesinos, contratar personas asalariadas no implica desvincular a la familia de la actividad, sino que durante ese periodo de cosecha toda la familia se moviliza hasta el cultivo, trabajando junto con los asalariados temporales a quienes se les definen algunos roles.  Por ejemplo, las mujeres además de contribuir en las labores agrícolas, proveen la comida para todos, por lo cual cumplen no solo una actividad material, sino que cumplen un valor social y simbólico, ya que la comida no se limita a sus cualidades alimenticias, sino que esta envuelve un lenguaje que habla de la familia, del trabajo y de la honra que construye un espacio moral, como bien lo apuntaba Woortmann (1990).

En lo referente a los asalariados temporales los datos muestran que el 80% contratan personas para las labores de la caficultura, específicamente para la cosecha y abono del café, ya que este es el cultivo más demandante de mano de obra. El pico de la producción de café es llamado “cosecha principal”[11] se da entre los meses de mayo a junio.

Las relaciones de producción en el sentido que Woortmann y Woortmann (1997) proponen, es decir, las relaciones que se establecen en el interior del grupo social que realiza la producción como es el caso del trabajo campesino, se dan dentro de un contexto de orden moral. En palabras de Woortmann (1990, p. 26) “o uso de assalariados é a condição mesma de realização da familia […] é condição para que se realizem o pai de família e a hierarquia familiar, isto é, o valor-família, e não apenas a “produção doméstica””. De esta forma, la jerarquía y honra son los principios organizativos del campesinado que construyen la campesinidade.

La otra forma que es utilizada para el trabajo agrícola y que fue fundamental para la instauración y diseminación de la apicultura en la región es el “cambio de mano”. Podríamos definir este tipo de trabajo como colectivo y vecinal, el cual soluciona no solo el problema de mano de obra limitada con ayuda de un grupo de vecinos, sino que también se relaciona con el no pago o contrato temporal. Esta forma de ayuda es realizada por el 88% de los campesinos pesquisados y se realiza tanto para la actividad apícola y la agricultura en general, aunque el 27% especificaron realizarla para las labores específicas del café. Sin embargo, como muestra la Figura 2, puede ser activada en cualquier parte del ciclo agrícola, esto es, cuando la mano de obra se requiera y parte del principio de la reciprocidad, como bien lo explicita la frase de uno de los campesinos: “ayudame que yo te ayudaré”.

El “cambio de mano” no es una práctica nueva, o al menos así lo afirman los pesquisados, ya que siempre ha estado presente en la región y ha sido una forma cotidiana de ayudarse entre familiares, vecinos y amigos. Según Correa (1992) la Federación de Cafeteros en el año 1932 reporta en el departamento del Cauca, el uso de “cambio de manos” en los campesinos cultivadores de café, analizándolo como una estrategia social para el desarrollo de la caficultura, ya que esto permitía garantizar mano de obra.

Por su parte, Molano (2013) se refiere a la misma forma de ayuda encontrada en el Macizo Colombiano ya no solamente como una forma de trabajo, sino como una que constituye lo que él define como la cultura campesina de esta región. Al respecto, Molano afirma que “el trabajo solidario - el brazo prestado - complementa el familiar y urde tramas que hacen que la vereda sea un organismo social de gran cohesión” (Molano, 2013, p. 13).

En lo referente al trabajo realizado a partir de “cambio de mano”, podríamos analizarlo desde la perspectiva de Woortmann (1990) quien se refiere a las formas de trabajo basadas en el principio de reciprocidad, que no son basadas en las leyes del mercado pero sí en las reglas de la sociedad. Por otro lado, si bien “cambio de mano” parece ser una forma fundamental de trabajo agrícola en general, no se puede desconocer su papel en los cultivos con algún grado de relación con el mercado como son específicamente el café y la miel. Así, siguiendo el argumento analítico de Sabourin (1999, p. 41), “paralelamente às relações de câmbio mercantil, encontra-se prestações económicas não mercantis que correspondem à permanência de práticas ancestrais ou readaptadas num contexto novo”.

Así que dar, recibir y retribuir (Mauss, 2009, p. 185) es cotidiano en el trabajo de los miembros de APIMACIZO, lo cual evidencia que además de ser acciones técnicas son también acciones simbólicas que reproducen a esta comunidad. Por lo tanto, esta forma de ayuda interviene como factor de producción que es mano de obra, la cual “motiva a produção no marco da representação da dádiva que passa a constituir um dos principais motores da economia local, “dar, receber, devolver” corresponde à reciprocidade destinada a criar sociabilidade” (Sabourin, 1999, p. 43).

En el proceso de análisis de los datos, se evidenció otra forma común de trabajo en la región, como es el “trabajo en sociedad o a medias”. Para el caso de los miembros de APIMACIZO, la dinámica de este trabajo, según lo informado, consiste en trabajar la tierra bajo un acuerdo mutuo y de palabra, creándose un compromiso de trabajar en conjunto. Esta forma de trabajo según lo relatado consiste en: dos personas acuerdan trabajar en sociedad, siendo uno de los involucrados quien coloca la propiedad o la tierra, mientras que el otro coloca el conocimiento. Para el caso especifico de la apicultura, el conocimiento puede ir acompañado de algunos equipamientos apícolas. De esta manera, se da tanto un equilibrio en el trabajo, pero también podemos afirmar que se expresa un equilibrio en cuanto aporte en la “sociedad”. Así, al momento de invertir en este tipo de sociedad, la participación se da por igual, bien en lo referente al trabajo como a las ganancias.

Si bien esta es una forma convencional de trabajar en la región según lo evidenciado en campo, de los campesinos pesquisados el 46% utilizan esta forma de trabajo, de los cuales el 89,5% lo realizan solamente en la apicultura, mientras que el otro 10,5% lo alternan en prácticas como la siembra de maíz y cria de peces.

Una forma de asociación similar fue descrita por Fals Borda (1978), quien realiza su análisis ya no dentro del ámbito del trabajo sino dentro de la “tenencia de tierra”, y más  específicamente sobre “otras formas de tenencia”. Dentro de las cuatro combinaciones que él describe, en todas ellas se habla de la participación de cinco a seis campesinos en las formas de “asociación”, aunque solo en uno de los casos el trabajo se podría inferir como igual entre los involucrados. Para nuestro caso, hasta lo registrado en los cuestionarios siempre son sociedades de dos personas, generalmente vecinos y entre quienes no existe ningún contrato jurídico, por lo que la relación se basa en la confianza y respeto de uno hacia el otro. El trabajar en sociedad no restringe la participación de las personas que son dueños de propiedades y esto fue evidenciado en los datos recolectados, los cuales mostraron que tanto ser propietario como no serlo permite la utilización de esta forma de trabajo.

 

 

Así que al analizar las formas como los miembros de APIMACIZO trabajan , nos llevaría a pensar en lo que Sabourin (1999) llamó la “lógica de reciprocidade”, entendida como  formas de producción en las que se vincula la transmisión de saber, manejo de recursos colectivos, mano de obra vecinal, las cuales constituyen una forma de redistribución de los factores de producción, se trata de una gestión compartida de bienes, una forma de solidaridad de producción que se enmarca dentro de las prestaciones económicas no mercantiles y que constituyen un factor de desarrollo económico local (Sabourin, Ibíd.).

En el caso de los campesinos de APIMACIZO y según lo analizado en los cuestionarios, las tres formas de relaciones de trabajo anteriormente descritas generalmente tiene dos posibles combinaciones. Por ejemplo, como lo mencionó uno de los entrevistados, si la cosecha de café es muy grande se puede contar con trabajador asalariado temporal y realizar cambio de mano. Para la forma de trabajo en sociedad, tal y como se evidenció en los datos prácticamente es exclusiva de la apicultura, por lo que se puede pedir ayuda y realizar  cambio de mano. Así, podemos afirmar que el “cambio de mano” esta presente en cualquier forma de organización del trabajo agrícola.

CONSIDERACIONES FINALES

Las unidades familiares productivas analizadas tienen como característica ser propiedades discontinuas, tanto geográficamente como en la explotación agrícola, aunque no están aisladas e independientes. Los datos adquiridos a través de los cuestionarios permiten evidenciar que los campesinos están ligados e interconectados por lazos familiares, pero también por relaciones de vecindad y esa conexión se fortalece en las labores agrícolas.

Dentro de las unidades familiares analizadas se logra evidenciar como el café ha presentado un proceso de configuración y reconfiguración. Este proceso directamente relacionado con la modernización capitalista en la agricultura, ocasionando tensiones entre el campesinado de APIMACIZO y la institucionalidad representada por FEDECAFE, tensiones que fueron registradas en el diario de campo durante la aplicación de los cuestionarios.

Los miembros de APIMACIZO han conseguido definir estrategias en relación al trabajo agrícola dentro de sus propiedades, como asalariado temporal, “cambio de mano” y “trabajo a medias”, todos estos dirigidos a la reproducción familiar a largo plazo. Estas formas han permitido organizar el mundo del campesinado, estructurándolo no solo desde una perspectiva técnica, sino también simbólica.

 

REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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[1] Este trabajo hace parte de la disertación de maestría de la primera autora, bajo la orientación de la segunda titulada:  Campesinato e agroecologia na Colômbia: um estudo sobre as práticas produtivas e a relação com a natureza entre os camponeses da Associação de Apicultores do Maciço Colombiano – APIMACIZO.

[2] Los pisos térmicos son un sistema de medición que define la temperatura de una región, con respecto a la posición de esta sobre la altura al nivel del mar.

 

AGRADECIMIENTOS

Las autoras agradecen a CAPES -Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior, por la bolsa recibida para desarrollar esta pesquisa.

 

Recebido/received: 2018.05.10

Recebido en versión revisada/received in revised form: 2018.07.18

Aceptado/accepted: 2018.07.18

 

[3] Pancoger es una expresión que se utiliza al momento de referirse a cultivos que aseguraran la alimentación de la familia campesina (Tocancipa et al., 2015).

[4] Del total de las unidades productivas censadas (CNA, 2014).Información obtenida del portal http://geoportal.dane.gov.co/geocna/, acceso, 18-dic-2017.

[5] Corregimiento es una división administrativa del área rural en Colombia establecida por la ley 136 de 1994.

[6] Este es un concurso promocionado por empresas privadas que buscan el mejor café de la región, o como llaman los expertos, “la mejor taza”. En esta feria compiten caficultores de todos los municipios del departamento del Cauca, para así seleccionar el mejor café, el cual será comercializado en diferentes países consumidores del mundo, de esta forma el ganador le garantizan la compra del café con un precio diferencial al normalmente tranzado en época de cosecha.

[7] Es un hongo llamado científicamente Hemileia vastatrix, el cual afecta plantaciones de café.

[8] Según la Federación Nacional de Cafeteros: “La variedad Castillo se obtuvo a partir del cruzamiento de la variedad Caturra x Híbrido de Timor. Después de sucesivas generaciones de selección hasta la generación F5, las mejores líneas (componentes) […]. La variedad Castillo® es una variedad compuesta de porte bajo, ligeramente mayor que Caturra, de ramas largas, hojas grandes, vigorosa, de grano grande, excelente calidad en taza, producción superior a la de la variedad Caturra y resistente a la roya del cafeto”.http://www.cenicafe.org/es/index.php/cultivemos_cafe/planta/la_variedad_castillo, acceso 18-dic-2017.

[9] El Paro Nacional Cafetero del 2013 involucro a todos los cultivadores de café, pequeños y medianos, quienes exigían al gobierno estatal mecanismos para garantizar un precio justo del producto, además de bajar precios a los fertilizantes, detener los embargos a los caficultores que debido a la baja de precios del café en el mercado internacional no han conseguido pagar sus deudas, entre otras exigencias. Este paro de 25 días implico el cierre vial de las principales vías del país, las cuales fueron el campamento de miles de caficultores que estaban a punto de perder todo lo que habían conseguido trabajar por largo tiempo, que en muchos de los casos han pasado de generación en generación.

[10] Según Mantilla (1997) en Colombia se tiene hoy lo que comúnmente se llama abeja africanizada pero realmente son híbridos entre la abejas alemanas (Apis mellifera mellifera), italianas (Apis mellifera ligustica), caucasianas (Apis mellifera caucasica) y africanas (Apis mellifera adansonii o scutellata), se cree que a pesar de ser abejas hibridas presentan más características similares a las africanas que a las europeas de ahí el llamarlas abejas africanizadas.

[11] La cosecha principal de café, según lo explicado por los campesinos es la más grande del año, sin embargo ellos aseguran tener unas cosechas intermediarias en el año que son llamadas “traviesas”, es menor la producción y generalmente no necesitan contratar personas, la mano de obra en estos periodos es garantizada por la familia.

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